Kim novak rompe el silencio: desautoriza a sydney sweeney y hollywood tiembla
Kim Novak ha dicho basta. A sus 93 años, la leyenda de Vértigo ha fulminado con dos frases el biopic que preparan sobre su romance con Sammy Davis Jr. en los años 50. «Nunca lo habría aprobado», ha declarado a The Times of London. Y la estrella elegida para interpretarla, Sydney Sweeney, le ha salido rana: «Ella luce sexy todo el tiempo. Fue totalmente inadecuado».
La guerra entre dos hollywood
La frase es una bomba contra el proyecto Scandalous, anunciado en 2024 y que ahora se tambalea. Colman Domingo debuta como director; David Jonsson encarnará a Davis Jr.; Sweeney, a Novak. Pero la verdadera Novak, viva y coleante, ha torpedeado la premisa: teme que el filme convierta su historia en un clickbait erótico. El argumento: una relación interracial en el Hollywood de la segregación, cuando el mero hecho de que una estrella blanca besara a un artista negro podía acabar con dos carreras. Novak quiere densidad emocional; Sweeney, según la actriz, representa «lo sexual».
La réplica ha llegado en forma de declaración de Sweeney: «Considero que su historia sigue siendo relevante hoy por la manera en que enfrentó el escrutinio de Hollywood». Es decir, la intérprete de Euphoria se apropia del discurso de empoderamiento que precisamente Novak reclama. El ciclo se cierra: la nueva generación habla de «cuerpos reales» mientras la antigua denuncia que su imagen sea reducida al cuerpo.

El estándar que nunca murió
Detrás del rifirrafe hay un dato más incómodo que cualquier titular: Hollywood sigue midiendo a las mujeres con un doble rasero. Novak fue la «mujer perfecta» de Hitchcock, pero también la que debía soportar que el estudio le cambiara el nombre, el color de pelo y hasta la vida. Setenta años después, Sweeney ha tenido que defenderse de quienes la acusan de «demasiado voluptuosa» para papeles serios. Misma trampa, diferente siglo.
La productora no se ha mojado: «Respetamos la opinión de la señora Novak y mantenemos nuestro compromiso con una narrativa honesta». Traduccón: la película avanzará pase lo que pase. El guion, escrito por Rebecca Angelo y Lauren Schuker, ya tiene tercera revisión. Fuentes del rodaje aseguran que se ha añadido una escena donde Novak enfrenta a los jefes del estudio: puro damage control ante la bronca de la protagonista real.
El coste será político. El filme necesitaba el beneplácito de Novak para seducir al premio Oscar que premia los biopics autorizados. Ahora tendrá que arañar rédito de la polémica. O convertirse en un caso de estudio de cómo Hollywood sigue sin escuchar a sus propias leyendas.
La última palabra la tiene Novak: «Mi historia no es solo sexo y escándalo. Fue amor, miedo y valentía». La frase, escrita a mano en un fax enviado desde su casa de Oregón, lleva fecha del 27 de marzo. Hollywood tiene hasta el estreno para demostrar que algo ha aprendido. La cuenta atrás ha empezado.
