España aprieta el acelerador: 24 goles en siete partidos y solo dos en contra

Siete partidos, seis victorias, un empate. 24 goles a favor, dos en contra. españa no clasifica para el Mundial 2026: lo devora. Mientras otros se conforman con el billete, la selección de Luis de la Fuente ha convertido cada amistoso en un ajuste de cuentas. La última víctima, Serbia, cayó 3-0 en Villarreal con dos zarpazos de Mikel Oyarzabal y otro de Víctor Muñoz. El mensaje es claro: aquí no vale experimentar, aquí se gana.

La máquina que ya está en otro nivel

La máquina que ya está en otro nivel

Entre los 42 equipos que ya tienen plaza asegurada en Estados Unidos, Canadá y México, nadie rinde como españa. Francia, Inglaterra y Croacia igualan el balance de puntos, pero ninguno alcanza la media goleadora (3,42 por partido) ni la solidez defensiva (0,28). La roja ha encajado los mismos tantos que la Argentina de Messi, pero en la mitad de encuentros. Y eso que el 2-2 ante Turquía fue un paseo sin presión: ya estaba clasificada.

El dato duele en los rivales. Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde —su futuro grupo— suman entre los tres 34 goles en 27 partidos. españa, sola, lleva 24 en siete. La distancia abisma. Oyarzabal ha marcado ocho, siete en los últimos cinco duelos. El guipuzcoano no anda de florista: entra, silba y se marcha con el balón bajo el brazo.

El secreto no es solo el volumen de gol. Es el ritmo. españa ha hilado cuatro goleadas seguidas antes del parón de noviembre: 4-0 a Georgia, 6-0 a Turquía, 3-0 a Bulgaria y otra vez 4-0 a Georgia. Desde septiembre, solo Turquía logró arrancarle un empate. El resto, pura carnicería estadística.

Al otro lado de la red, Inglaterra y Marruecos comparten el privilegio de haber recibido menos tantos (0,14 de media), pero los británicos jugaron siete partidos, los marroquíes catorce. españa ha necesitado siete para dejar el carnet de imbatida en seis de ellos. La única mancha, aquel 2-2 en Estambul donde De la Fuente rotó hasta el utillero.

Brasil, la eterna referencia, se ahoga en la mediocridad: tres victorias, tres derrotas, 1,42 puntos por choque. La mitad que España. La canarinha lleva tanto tiempo sin rumbo que ni siquiera Neymar —si vuelve— podría tapar el hueco de 1,58 goles encajados de media. Qatar y Corea del Sur, por su parte, regalan goles a granel: 1,75 y 1,57 por partido. Invitan a la fiesta.

La pregunta ya no es si España puede ganar el Mundial. La pregunta es cuánto le va a dejar a los demás. La máquina roja arranca en junio de 2026. Y, de momento, no ha pisado el freno.