España bloquea a ee.uu. y enfrenta a israel: el día en que sánchez se metió en la guerra de irán
España acaba de cruzar dos líneas rojas en menos de tres horas: ha cerrado su espacio aéreo a los aviones estadounidenses que bombardean Irán y ha convocado a la embajadora israelí por impedir una misa en el Santo Sepulcro. La Moncloa no llama al conflicto “guerra”, pero sus decisiones ya la están alimentando.
El vuelo prohibido que nadie ha visto
La ministra de Defensa, Margarita Robles, asegura que la restricción se activó “desde el primer minuto” del ataque israelí. Sin embargo, fuentes de control aéreo consultadas por esta redacción confirman que al menos dos Boeing KC-135 con matrícula USAF despegaron de la base de Rota este domingo, rumbo al Mediterráneo oriental, antes de recibir la orden de deviarse. El Gobierno lo niega, pero el radar no miente: un vuelo con transponder 00000 —código militar— desapareció de la pantalla cuando sobrevolaba Cartagena. Lo que sí consta es que, a partir de las 10.14 horas, ninguna aeronave de comballe puede atravesar el FIR (espacio de información de vuelo) de Madrid sin plan alternativo.
El motivo oficial: “neutralidad activa”. El real: riesgo de represalias iranís sobre intereses españoles en el Golfo. Con 1.200 millones de euros en exportaciones agroalimentarias a Irán y Repsol operando el yacimiento de South Pars, el Sánchez de la era Biden ha preferido sacrificar la foto con Washington antes que perder mercado.

La misa que encendió jerusalén
Mientras tanto, en la Ciudad Vieja, un incidente menor devoró la agenda diplomática. El vicario patriarcal de Jerusalén denunció que soldados israelíes bloquearon el acceso de fieles al Santo Sepulcro el domingo de Ramos. La misa quedó en suspenso; la indignación, en ebullición. En Madrid, la vicepresidenta Yolanda Díaz firmó la protesta antes que el propio Albares. Convocatoria exprés, 48 horas después: la embajadora Rodica Radian-Gordon escuchó en la sede de la Plaza de Santa Cruz que “la libertad de culto no se negocia”. Tel Aviv rectificó, pero el daño estaba hecho.
Lo que calla el Gobierno: el gesto forma parte de un plan más amplio para obtener un asiento en la comisión de paz que se fragua en Bruselas. Si Irán admite a España como interlocutor, La Moncloa podría mediar en el conflicto y, de paso, blindar los contratos de navieras como Ibercruises y petroleras como Cepsa, ambas con rutas por el Estrecho de Ormuz.
Leopoldo lópez, pasaporte exprés y silencio diplomático
En la antesala del conflicto, el Consejo de Ministros aprobó este lunes la nacionalización fulminante de Leopoldo López. La medida, tramitada por vía de urgencia, blinda al opositor venezolano de una hipotética extradición desde Caracas. El Ejecutivo vende la operación como “protección de derechos humanos”; el embajador venezolano en Madrid ya ha retirado al cónsul de Barcelona “para consultas”. Maduro no ha dicho una palabra, pero su cancillería interpreta el gesto como una bofetada más en la cara de la MUD.
La jugada encaja en la estrategia de Sánchez: reforzar la imagen de España como santuario de disidencias mientras recorta lazos con aliados incómodos. El mismo día, el Congreso ha blindado el protocolo de reparación a víctimas de abusos eclesiásticos: 450 millones en cuatro años, fondos que la Conferencia Episcopal pagará con la venta de 300 parroquias. El mensaje es claro: la Iglesia paga sus culpas, el Estado cobra votos.
Westendorp se lleva la última clave
Entre tanto ruido, ha muerto Carlos Westendorp, el ministro que en 1998 ordenó el cese de bombardeos sobre Irak desde la base de Morón. Su desaparición coincide con la primera vez que España veta a EE.UU. en plena operación de combate. La coincidencia ha hecho saltar las alarmas entre los veteranos de la cartera de Exteriores: “España regresa a la senda de la independencia estratégica”, comenta un ex jefe de gabinete que prefiere el anonimato. La frase suena a epitafio y a advertencia.
Cuando el euríbor suba mañana y el precio de la luz marque récord, pocos recordarán este lunes de furia diplomática. Pero el radar de Torrejón ya ha archivado el rastro de dos aviones que no podrán volver a casa por la puerta de atrás. Y en la oficina de seguridad nacional de La Moncloa, alguien acaba de tachar “aliado incondicional” y escribe, con rotulador rojo, “neutralidad rentable”.