España dispara el gasto militar un 50% y supera el 2% del pib: la otan exige más inversiones
España ha elevado su inversión en defensa hasta niveles sin precedentes desde 1994, alcanzando los 34.287 millones de euros (40.200 millones de dólares), según revela un informe reciente del SIPRI. Un salto del 50% que obliga a replantear la estrategia del país y a responder a las demandas de la Alianza Atlántica.
Una inversión récord en tiempos de incertidumbre
El incremento, certificado por la OTAN a principios de año, se produce en un contexto geopolítico volátil, marcado por la guerra en Ucrania y la creciente tensión en la región del Indo-Pacífico. Pedro Sánchez ha asegurado que España mantiene la flexibilidad necesaria para cumplir con el objetivo del 3,5% propuesto, pero la realidad económica y las prioridades internas complican el cumplimiento total.
El informe de SIPRI pone de manifiesto una tendencia global: el gasto militar mundial ha rozado los 2,89 billones de dólares en 2025, impulsado por el aumento de los conflictos y la reconfiguración de las alianzas estratégicas. Estados Unidos, China y Rusia concentran más de la mitad de este despliegue armamentístico, lo que genera interrogantes sobre el equilibrio de poder a nivel mundial.

Europa lidera la escalada: rusia y ucrania, los principales impulsores
Sin embargo, la mayor parte del crecimiento se concentra en Europa, donde el gasto militar ha experimentado un incremento del 14% en 2025, situándose en 864.000 millones de dólares. Rusia, con un aumento del 5,9% de su PIB, y Ucrania, que ha duplicado su inversión en defensa hasta los 84.100 millones de dólares (40% del PIB), son los principales motores de esta expansión. Un escenario preocupante que podría desestabilizar la economía europea y aumentar la presión sobre los presupuestos nacionales.
La OTAN, presionada por Washington, exige a sus miembros un esfuerzo conjunto para alcanzar el 3,5% del PIB en gasto militar. El congreso estadounidense, aunque ha aprobado un aumento significativo de la inversión para 2026, enfrenta ahora los recelos de algunos aliados y la necesidad de justificar el despliegue de recursos en un contexto económico complejo. La caída del gasto estadounidense, atribuida a la falta de financiación para Ucrania, podría ser un revés para la alianza.

Más allá de washington: china y el indo-pacífico
A pesar de la desaceleración en Estados Unidos, la competencia estratégica entre Washington y Pekín se intensifica. China, con un aumento del 7,4% en su gasto militar, consolida su posición como la segunda potencia armamentística del mundo, mientras que Taiwán, bajo la amenaza constante del Ejército Popular de Liberación, experimenta un incremento del 14% en su inversión defensiva. La situación en el Indo-Pacífico se calienta, y la presión sobre Japón, que ha aumentado su gasto militar en un 9,7%, es cada vez mayor.
Un futuro incierto: la presión de trump y el riesgo de desequilibrios
La administración Trump, con una retórica proteccionista y un enfoque centrado en el fortalecimiento de las fuerzas armadas, ejerce una presión constante sobre los aliados europeos para que aumenten sus inversiones militares. El aumento previsto del gasto estadounidense para 2027, impulsado por las nuevas prioridades de seguridad de Washington, podría desestabilizar el equilibrio de poder y generar tensiones en la OTAN. La búsqueda de la autosuficiencia europea, en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, podría conducir a una fragmentación de los recursos y a una pérdida de transparencia en el sector de la defensa. La cifra habla por sí sola: el gasto militar global se mantiene en alza, un recordatorio brutal de que, en este siglo, la paz no se construye con palabras, sino con la capacidad de desplegar fuerza.
