Estudiantes toman la usac: la oea exige acción ante el caos electoral
La Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) se encuentra sumida en una crisis sin precedentes. Un grupo de estudiantes irrumpió este martes en el campus central, derribando el portón principal con un vehículo, en una escalada de tensión que ha generado alarma nacional e internacional. La situación, que se gesta desde hace días con protestas y el cierre de las instalaciones, alcanza un punto crítico a puertas de la elección del rector.
La toma y la resistencia interna
El incidente, confirmado por múltiples fuentes y documentado por TN23, se produjo tras semanas de bloqueo del campus por parte de grupos encapuchados. Estos, acusando a la administración de maniobras para manipular la elección, exigían la reapertura de la universidad y el respeto al voto estudiantil. La irrupción de los estudiantes con un pick-up, que literalmente abrió paso a la fuerza, encontró resistencia dentro del recinto, con informes de enfrentamientos y la expulsión de personas que se encontraban en el interior.
Lo que nadie cuenta es la magnitud de la polarización. Mientras los estudiantes exigen transparencia y la anulación de lo que consideran un fraude electoral, las autoridades universitarias se ven acosadas por la presión y la inestabilidad. La elección del rector, programada para este miércoles, se vislumbra como un campo de batalla político y social.

La oea interviene: un llamado urgente a la acción
Ante la escalada de violencia y la amenaza a la integridad del proceso electoral, la Organización de los Estados Americanos (OEA) emitió un comunicado contundente dirigido al presidente Bernardo Arévalo. La organización, en una clara advertencia, rechazó categóricamente el uso de la autonomía universitaria como pretexto para la inacción estatal. “La autonomía universitaria no puede ser utilizada como pretexto para la omisión del Estado ante la comisión de hechos delictivos, actos de violencia o la vulneración de derechos fundamentales dentro del recinto universitario”, declaró la OEA, instando al gobierno a tomar medidas inmediatas para proteger a los electores y garantizar la legalidad del proceso.
Pero hay un detalle que preocupa aún más: el historial de controversias en la USAC. El año pasado, acusaciones similares de fraude electoral empañaron la elección, y la sombra de Walter Mazariegos, aspirante a la reelección, planea sobre este nuevo proceso. Los estudiantes convocaron a una manifestación en el Hotel Casa Santo Domingo para impedir que se concrete lo que consideran un nuevo intento de manipulación.

La procuraduría y la seguridad en vilo
En medio del caos, la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) realizó verificaciones en el campus para evaluar posibles vulneraciones al derecho a la educación y la integridad física. El ambiente en el exterior del recinto permanece tenso, con universitarios exigiendo la reapertura de las puertas y la reanudación de las clases. La respuesta de las autoridades, hasta el momento, ha sido tibia, lo que alimenta las sospechas de connivencia o, en el peor de los casos, de incapacidad para controlar la situación.
La cifra habla por sí sola: el proceso electoral de la USAC, una institución clave para el futuro de Guatemala, se encuentra al borde del precipicio. La legitimidad de la elección, y con ella, la confianza en las instituciones democráticas, pende de un hilo. La comunidad internacional observa con atención, y el gobierno guatemalteco debe actuar con contundencia para evitar una catástrofe institucional.