Explosión en edificio de cdmx deja 4 heridos y 50 vecinos sin hogar
Un estruendo que retumbó en la alcaldía Benito Juárez hizo temblar el edificio Rébsamen a las 11:30 de este lunes. Fue gas. Acumulación. Una llama que encontró un escape y estalló dentro del departamento 303. El resultado: cuatro vecinos heridos, uno con quemaduras en el 10 % del cuerpo, y cincuenta personas que esta noche dormirán en un hotel pagado por la alcaldía porque su casa ya no es segura.
El edificio que los sismos resquebrajó y el gas remató
El Rébsamen no era un inmueble cualquiera. Los sismos de 1985 y 2017 dejaron grietas en sus muros y miedo en sus habitantes. Myriam Urzúa, titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos, lo dice sin ambages: «Los vecinos no van a poder pasar la noche en este lugar». La explosión no derribó columnas, pero sí desprendió los vidrios como si fueran hojas secas y dobló la estructura de aluminio de los balcones. La evaluación técnica aún corre, pero el veredicto ya se adivina: el edificio quedará inhabilitado semanas, quizá meses.
Los bomberos encontraron una estufa de tres hornillas abierta y la llave del tanque estacionario en posición de «paso». El gas LP se filtró durante horas, se acumuló en el ducto de ventilación y buscó la chispa más nimia: el relevo del refrigerador, el clic de un interruptor. El peritaje de la Fiscalía capitalina confirmará si hubo negligencia o simple descuido, pero el daño está hecho.

El protocolo que falló y la noche en el lobby de un hotel
La alcaldía activó el Plan Hélade: carpas de atención, psicólogos, traslados a hoteles de tres estrellas en la zona de Del Valle. A las 18:00, filas de vecinos con bolsas de supermercado esperaban su turno para asignación de habitación. Entre ellos, doña Lourdes, vecina del 501 desde 1993, cargando un gato en un carrier roto: «Primero el '85, luego el 2017, ahora esto. Este edificio se muere por pedazos».
El secretario de Protección Civil, Juan Manuel Pérez, prometió revisiones exprés a los 42 edificios que, como el Rébsamen, fueron reparados post-sismo con sellos de «apto» pero sin certificación de gas. La cifra habla por sí sola: más de 30 mil departamentos en Benito Juárez corren el mismo riesgo. La advertencia quedó escrita en los cristales pulverizados del Rébsamen: un edificio no olvida los temblores, y el gas tampoco perdona.