Extorsión en lima: más de 150 muertos y un sector en estado de guerra
La violencia contra los transportistas del sur de Lima se agudiza. Más de 200 ataques en los últimos meses, 152 fallecidos y una sensación palpable de inseguridad que se extiende como una sombra sobre la capital.
Una realidad aterradora en las rutas
Julio Bretoneche, líder de los transportistas, describe una situación insostenible. “Las cifras son aterradoras”, sentencia, evidenciando que la promesa de “tranquilidad” derivada de las medidas implementadas hasta ahora es un espejismo. La extorsión, lejos de cesar, se ha multiplicado, con empresas pagando a múltiples bandas, algunos incluso a más de cuatro.
La realidad que enfrentan es brutal. Conductor tras conductor, sometidos a la amenaza de muerte, con casos como el de uno que recibió cinco balas y sigue en terapia, a pesar de casi seis meses transcurridos desde el ataque. “Sigue con unas terapias y no está fuera de peligro”, lamenta Bretoneche, un testimonio desgarrador de la desesperación que se vive en el sector.

El caos político y la falta de respuesta
Pero la violencia no es solo una cuestión de bandas criminales. Bretoneche apunta a un problema estructural: la inestabilidad política. “Hemos tenido 17 ministros del Interior desde 2021”, afirma con una nota de frustración. “Esta falta de continuidad dificulta enormemente la implementación de una política de seguridad efectiva.” La rotación constante de autoridades, según el dirigente, ha debilitado la capacidad del Estado para abordar la criminalidad.
Un asalto en la panamericana: la violencia no descansa
La reciente embestida a contra el grupo musical ‘Las Estrellas de la Cumbia’ en la Panamericana Norte, donde tres personas resultaron heridas – incluyendo el conductor – es solo la última, y más reciente, muestra de la escalada de violencia. Los integrantes del grupo, extorsionados hace nueve meses, relatan que pidieron protección policial, una solicitud que, evidentemente, no fue atendida.
Una llamada urgente a la acción
Bretoneche, con evidente urgencia, hace un llamado a la presidenta electa, Keiko Fujimori: “Necesitamos estabilidad política, ahora. Cinco años de un gobierno sólido son lo que este sector necesita para poder respirar y recuperar la normalidad.” La esperanza, por tenue que parezca, reside en la promesa de un cambio, un nuevo rumbo que ponga fin a la ola de violencia que azota al sur de Lima.
