Feijóo se revuelve: 'en la calle me piden más dureza contra sánchez'
Alberto Núñez Feijóo escucha lo que muchos líderes temen oír: la calle le reclama más garra. En la estación de Atocha, en el ave a Galicia, en los pasillos del Congreso, un 80 % de quienes lo abordan le espetan la misma letanía: «Es usted demasiado blando». Así lo confesó este domingo a La Vanguardia, donde desgranó cuatro años de oposición que, según sus números, ya suman doce derrotas de Pedro Sánchez.
De la promesa de no insultar a la crítica de 'presidente conflictivo'
El líder del PP se agarra a la frase que pronunció el día de su elección: «No he venido a insultar, he venido a ganarle». Repite el mantra mientras desmenuza resultados: «En estas doce elecciones Sánchez no ganó ninguna. Ganaron el PNV y el PSC. No el PSOE». El argumento lo sirve como escudo ante quienes le acusan de haber virado hacia una oposición más agresiva. Para Feijóo, la supuesta blandura no es debilidad; es disciplina. «Estoy especialmente satisfecho de no entrar en la provocación», asegura, antes de cargar el fusil contra el jefe del Ejecutivo.
Sánchez, en su retina, es «un personaje muy conflictivo». Repite la palabra conflicto como quien lista facturas pendientes: con su partido, con sus socios, con los jueces, con la OTAN, con la UE, con Marruecos, con Argelia, con la prensa. «Nunca hemos tenido un presidente tan conflictivo», sentencia. La afirmación suena a epitafio de una legislatura que, según el gallego, se sostiene sobre grietas diplomáticas.

El sorpasso de vox que nadie cuenta en voz alta
La entrevista se torna quirúrgica cuando aborda la pinza con Vox. Feijóo no se rasga la vestidura: «Vox está alto, pero no a costa del PP». Asegura que el partido de Abascal seduce a abstencionistas y a votantes socialistas desencantados. Pone el foco en Extremadura, donde PP y Vox sumaron el 62 % de los sufragios: «Es la comunidad más socialista de España y ahí tienes ese cambio sociológico». La frase lo entusiasma más que cualquier sondeo nacional.
Y deja una confesión que haría temblar a los estrategas de Génova: «Hay muchos más votantes en Vox que quieren un pacto de gobierno PP-Vox que votantes del PP que quieren el pacto Vox-PP». La ecuación es demoledora. Feijóo la lanza con la naturalidad de quien ha cruzado el país en tren y ha contado rostros. «Espero que cada partido no defraude a sus electores», concluye, antes de sellar la puerta a una repetición electoral que, en su mapa, solo beneficiaría al PSOE.
La entrevista termina donde empezó: en la estación, entre maletas y votantes que le reclaman más acero. Feijóo se sube al ave con la certeza de que la batalla por la percepción de firmeza la ganará o la perderá en los próximos meses. La calle, esa inquina que lo para y lo mide, ya ha dicho su primera frase. Él, de momento, responde con números: doce combates, doce veces Sánchez sin victoria. El resto, como siempre, será cronística de lo que viene.