Fitzpatrick desploma a lópez-chacarra en delhi con una tarde de esquirlas
Alex Fitzpatrick se sacó de la manga ocho birdies y le robó el trofeo a Eugenio López-Chacarra cuando el español ya lo tenía todo atado con cinta de seda. En el DLF Golf, un campo que muerde, el inglés firmó la remontada del año en el DP World Tour y arruinó la fiesta de quien partía con cuatro golpes de colchón.
Una ventaja de cinco golpes que se evaporó en nueve hoyos
López-Chacarra llegó al tramo final como rey: -12 y el título en el bolsillo. A falta de nueve banderas aún mandaba por tres. Luego llegó el diluvio: seis bogeys, cuatro en los últimos ocho hoyos, y la certeza de que la memoria también falla bajo presión. El 15 fue la tumba: birdie del británico, bogey del madrileño, intercambio de esquelas.
Fitzpatrick, 196º del mundo, no pidió permiso. Se enchufó el putter y apiló redondos hasta el -9 final, dos golpes por delante del español que había soñado con revalidar. Ni siquiera el doble bogey del 18 empañó la faena; ya era tarde para la lógica.

Los hermanos fitzpatrick reinan en dos continentes en siete días
Matt se llevó el Valspar en Florida la semana pasada. Alex estrena palmarés en Nueva Delhi esta. Nunca antes dos hermanos habían ganado consecutivamente en el PGA Tour y el DP World Tour. La genética, en este caso, también sabe de birdies.
El menor de la saga lo resumió así, entre lágrimas y risas: «Han sido años de madrugones y vuelos de cabotaje. Puede que llore un poco más tarde, pero ahora solo quiero llamar a casa». La familia Fitzpatrick suma dos trofeos, 1,6 millones de dólares y el derecho a presumir durante décadas.
Detrás del duelo, Coussaud, Daffue y Sullivan firmaron el -5 y el consuelo de un top-3 que sabe a poco. Para López-Chacarra queda la cicatriz de una tarde que pasará a la historia como el día que el golf le recordó que los mapas se rompen en los últimos noveles. Y para Fitzpatrick, la certeza de que la nebulosa de las posibilidades, a veces, acaba en un abrazo a la bandera del 18.