Franco zunino, el 'principito' que bailaba desnudo en gualeguaychú antes de entrar a gran hermano

Franco Zunino llegó a la casa de Gran Hermano como pizzero y entrenador personal; ahora sabemos que antes fue El Principito, el stripper que encendía la noche de Gualeguaychú con bailes de caño y propinas en el calzoncillo. El video que lo mueve en el boliche El Ángel circula desde anoche y ya cambia la manera en que lo miran adentro y afuera del reality.

De miami al caño: el doble vida que nadie contó

El material, emitido por Secretos Verdaderos (América), lo retrata en 2022: luz roja, griterío femenino y un tipo que se desprende de la camisa como quien se saca un abrigo. Osky, dueño del local, lo descubrió en TikTok, lo fichó y le armó un número que terminaba con el público metiendo billetes de 500 en el elástico. «Tenía olor a gloria», resume el empresario sin dramatismo.

La contradición duele. Dentro de la casa se lo ve cocinando pizza casera y hablando de «proyecto de vida»; fuera, las imágenes lo exhiben girando en bóxer negro mientras le susurran al oído desconocidas que ahora lo buscan en Instagram. El salto de la intimidad al voyeurismo es tan brusco que hasta los cronistas de espectáculos tardaron un segundo en pasar la noticia al aire: nadie quería ser el primero en decir «stripper» antes de las 22.

Luana, la casa y la ficción del romance

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La historia no sería novedad sin la otra mitad del binomio. Luana Fernández, la cordobesa que comparte sillones y secretos con él, despierta cada mañana preguntándose si afuera ya saben que su «amigo» fue un rey del striptease. Producción no le ha dicho nada; tampoco le han mostrado las pantallas. Pero el silencio interno ya cruje: cada abrazo prolongado se vuelve sospecha de guion, cada cena de dos se convierte en escena para el resumen del lunes.

Los fans llevan horas votando en Twitter con la etiqueta #ElPrincipitoSeQueda. La ironía es que, m más se viraliza el pasado, más crece la chance de que Telefe lo use como gancho para salvarlo de la eliminación. El reality siempre prefiere al personaje que tiene qué contar, no al que ya contó todo.

El ángel, gualeguaychú y la fábrica de mitos

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El boliche lleva 34 años en la misma esquina de 25 de Mayo y Urquiza. Fue parada obligada de Maradona en el '94, escenario de peleas de boxeo de exhibición y refugio de turistas que llegan al carnaval del país. Ahora suma una estrella más: el chico que dejó de ser Fran el pizzero para convertirse en el príncipe que cobraba 3.000 pesos por show y soñaba con «trascender», palabra que hoy suena a amenaza.

Los vecinos no se sorprenden. «Acá la noche es otro canal de televisión», dice el encargado de la boletería que sigue prendiendo luces strobe cada sábado. La diferencia es que ahora el protagonico se mudó a las 23:30 de Telefe y la audiencia multiplica por diez al público de pista.

Qué significa esta filtración para el negocio

La productora ya anotó el dato: Franco subió ocho puntos en menciones y el hashtag del programa trepó al tercio superior de tendencias. El contrato que firmó al ingresar incluye la cláusula de «exposición total», la misma que usaron cuando se filtraron videos de Martín P. y de Romina U. en 2022. Traducción: nadie lo va a demandar; todos vamos a mirar.

El gancho es tan burdo como efectivo. Cada vez que un participante cae en la red de su propio pasado, el rating sube 0,8 promedio. La semana que viene hay gala de eliminación y necesitan un salvavidas. El Principito ya entregó el primer capítulo de su propia telenovela; falta ver si la audiencia le da la corona o la corbata de salida.

Franco duerme mientras afuera se arma la tormenta. Cuando despierte, lo hará con la misma cara de sorpresa que usó la primera vez que alguien le pidó un autógrafo. La diferencia es que ahora el espejo retrovisor ya no existe: el pasado lo alcanzó, lo empujó al centro del escenario y le susurra al oído lo que todos sabemos: en Gran Hermano no se gana siendo buen tipo; se gana siendo increíble. Y El Principito, para bien o para mal, acaba de conseguirlo.