Gary woodland rompe su maldición: 2.478 días después vuelve a ganar en el pga tour
Gary Woodland ha vuelto. El estadounidense ha roto una sequía de más de seis años al imponerse en el Abierto de Houston, un triunfo que sabe a gloria y a redención. Su última victoria se remontaba al 16 de junio de 2019, cuando conquistó el US Open, su único major. Han pasado 6 años, 9 meses y 13 días desde entonces. Una eternidad en el circuito.

Un regreso que vale oro
Woodland firmó un juego impecable en el Memorial Park Golf Course de Houston: 64, 63, 65 y 67 golpes para un total de 259, 21 bajo par. Fue un recital de precisión y temple que le permitió despedirse del fantasma de la derrota. Su ventaja final fue de cinco golpes sobre el danés Nicolai Høgaard y de seis sobre el estadounidense Johnny Keefer y el australiano Min Woo Lee, empatados en tercer lugar.
La victoria supone su quinto título en el PGA Tour, un palmarés que ahora incluye el Transitions Championship (2011), el Abierto Reno-Tahoe (2013), el Abierto de Phoenix (2018) y el US Open (2019). Pero esta sabe distinto. No es solo un trofeo más. Es la confirmación de que, pese a las lesiones, los altibajos y la presión del circuito, aún puede competir con los mejores.
La gráfica de Woodland desde 2019 fue un deslizamiento lento pero constante. Lesiones, dudas, cambios de caddie, entrenadores, psicólogos. Nada parecía funcionar. En 2022 tocó fondo: 142 del mundo. Pero en Houston encontró el punto de inflexión. “No sabes cuántas veces pensé que esto no volvería a pasar”, dijo tras el putt final. Y no era teatralidad. Era el alivio de quien ha visto el abismo de cerca.