Getafe se rebela: quiere decidir sobre los conciertos de shakira en su propia puerta

Getafe no pide permiso; explica. A la vuelta del fin de semana, la alcaldía se sentará frente a la promotora de los conciertos de Shakira en el Iberdrola Music y le exigirá planes de movilidad, cortes y ruidos que Madrid —la dueña administrativa del recinto— se niega a compartir. Once fechas ya anunciadas, medio millón de almas que llegarán a menos de 400 metros de casas y empresas getafenses, y ni una sola hoja de ruta para los vecinos.

Una ciudad que se entera por la prensa

El Ayuntamiento de Getafe no oculta la indignación: «Estamos ante un desamparo institucional total», afirman fuentes del consistorio. El Iberdrola Music se alza en Villaverde, pero el sonido, el tráfico y la saturación se los tragan los barrios de Getafe Norte y Los Molinos. «¿Qué haría Ayuso si le montaran un macrofestival al lado del salón?», suelta la alcaldesa Sara Hernández, que ya anticipa colas kilométricas en la M-45 y desvíos que convertirán la rutina de decenas de miles en un laberinto.

La ironía es demoledora: Getafe paga impuestos, gestiona servicios, pero no puede vetar lo que ocurre a tiro de piedra. «Nos enteramos cuando la artista tuitea la fecha», reconoce un portavoz. Después del fiasco de Madrilucía, suspendido por presión vecinal, el gobierno municipal de la capital guarda silencio. Ni una reunión, ni un protocolo. Solo la promesa de negocio privado.

Teletrabajo forzoso y malestar medido en decibelios

Teletrabajo forzoso y malestar medido en decibelios

La medida del daño ya se cuenta en días laborales perdidos. Empresas de la zona han activado el teletrabajo masivo para evitar que sus empleados pasen horas atrapados en torno al recinto. Otros vecinos reservan habitaciones de hotel fuera del municipio esos fines de semana. «No es un capricho; es supervivencia», resume una residente de Los Molinos que, tras el primer concierto de prueba, midió 85 decibelios en su balcón: «Equivalente a un camión de basura a medio metro».

El Ayuntamiento getafense no quiere parar los espectáculos; quiere sentarse en la mesa donde se reparten las licencias. «Si Madrid no da la cara, al menos que la empresa nos mire a los ojos y asuma que nuestras calles no son un corredor secundario», concluye Hernández. La reunión será el lunes. La ciudad, de momento, ya ha puesto el altavoz. Y no piensa bajar el volumen.