Guido pini arrebata la gloria a quiles en austin con 56 milésimas de suspense
Guido Pini arrancó el primer aplauso de su vida en parrilla y lo bordó con la rueda delantera en el aire. El italiano de 19 años, hasta ayer una promesa más entre los 28 nombres del Moto3, ha firmado en austin la hazaña que nadie le contó: ganar con Honda cuando Honda llevaba 21 carreras sin ganar. Lo hizo arañando 56 milésimas de segundo a Máximo Quiles, el niño prodigio español que llegaba al Circuit of the Americas como dueño del mundo tras su triunfo en Brasilia.
Una carrera que se rompió en la curva once
La pelea empezó antes de que se apagara el semáforo. Álvaro Carpe, poleman con KTM, salió como un misil y ya en la primera recta dejaba claro que nadie le regalaría nada. Quiles, octavo en la parrilla, se coló tercero antes del giro uno y se pegó a la tiza de Valentín Perrone, el hispano-argentino que sueña en español y acelera en italiano. El trío dejó a seis décimas al resto, un margen que en Moto3 equivale a un abismo.
Pero el abismo se abrió de verdad en la curva once de la cuarta vuelta. El indonesio Veda Pratama perdió el chasis de golpe, la moto le dio un latigazo y Joel Esteban no tuvo tiempo de esquivarle. Ambos se fueron al suelo; Esteban regresó a pista con la KTM maltrecha y la moral rota, y nueve vueltas después se refugió en boxes. El grupo de cabeza se redujo a cinco y el pulso se centró en cuatro nombres: Quiles, Pini, Perrone y Carpe.

El error de quiles que pini no perdonó
Quiles marcó ritmo desde el ecuador, como si la victoria fuera una cuestión de oficio. Se fue largo en la curva diecinueve, medio segundo de ventaja que se evaporó en los 5.531 metros de austin. Pini, que venía aspirando cada freno, vio el hueco y se coló. En la penúltima vuelta el italiano ya lideraba, pero la guerra era tal que entraron cuatro motos al último giro dentro de 68 milésimas.
La última curva decidió. Carpe y Perrone se pasaron un palmo; Pini y Quiles se metieron por el interior como quien cuela una moneda en una ranura. El Honda NSF250RW del transalpino cruzó la meta con el cuentakilómetros en 226 km/h y el corazón en 226 latidos. Detrás, Quiles se llevó la mano al casco: no era el día de su segunda victoria consecutiva, pero conservó el liderato del mundial.
Carpe cerró el podio con sabor agridulce: pole, ritmo, pero falta el golpe. Perrone acabó cuarto y con la certeza de que la próxima vez cerrará la puerta más rápido. Adrián Fernández, quinto, recogió los restos de una batalla que dejó a doce segundos al siguiente grupo.
En boxes, Jesús Ríos cumplió la sanción de dos vueltas largas por su tangencia con Matteo Bertelle en Brasilia; Marco Morelli pagó una por rodar despacio en clasificación. Las penalizaciones, como siempre, llegaron tarde para los que ya habían caído.
Guido Pini no lloró, solo sonrió con la frente pegada al visor. «No tengo palabras», dijo en un italiano quebrado, como quien acaba de robarle la cartera al destino. La temporada apenas empieza, pero austin ya tiene dueño: un rookie que ha demostrado que 56 milésimas bastan para borrar 21 carreras de sequía.
