Hallan con vida a la trabajadora de protección civil que desapareció en edomex
Marisela Salgado Galeano salió de su casa en Chiconcuac la madrugada del 28 de marzo y no regresó. Veinticuatro horas después, la Policía de Zumpango la encontró con vida, desorientada y con signos de violencia, en un camino de terracería que conecta con Tultitlán. El milagro que su familia pedía a gritos terminó en un nosocomio donde aún lucha por recuperar la memoria de lo que le pasó.
El rastro que encontraron los oficiales
La llamada al 911 llegó a las 03:42 del miércoles 29. Un camionero alertó de una mujer tendida boca abajo entre la maleza, a la altura del kilómetro 14+500 de la carretera Zumpango-Tultitlán. Cuando los uniformados llegaron, Marisela aún vestía el chaleco amarillo de Protección Civil, pero sin el radio que nunca se quita. Llevaba el pantalón rasgado y las rodillas desolladas. No llevaba identificación; la reconocieron por una cicatriz en el hombro derecho que se hizo visible cuando la subieron a la ambulancia.
La FGJEM confirma que hay fractura de nariz y posible conmoción cerebral. El examen médico descarta violencia sexual, pero detecta hematomas en forma de dedos en ambos antebrazos. Algo —o alguien— la sujetó con fuerza. Los forenses recogieron tierra negra bajo sus uñas, la misma que abunda en los predios de la zona industrial de Zumpango, donde las plantas de reciclaje operan las 24 horas.

La versión que nadie da
El municipio de Chiconcuac guarda silencio. El director de Protección Civil, Luis Enrique Martínez, declinó hablar: “Es un tema que ya maneja la Fiscalía”. En la base donde Marisela coordinaba brigadas de vecinos nadie quería dar su nombre. Solo una compañera, con voz de quien ha llorado toda la noche, susurró: “Ella salía a revisar los sensores de humo que instalamos el domingo. Dijo que volvería en veinte minutos”.
La familia asegura que no hay amenazas previas ni problemas personales. Marisela, madre de dos adolescentes, llevaba ocho años en el cuerpo de emergencias. Su último post en Facebook fue una foto del parque de su colonia con el texto: “Aquí empieza la temporada de incendios, cuídense”. El 27 de marzo compartió un video sobre cómo hacer un extintor casero. A las 23:18 respondió un comentario: “Mañana tempranito lo pruebo”.

El miedo que se metió en los cuerpos de rescate
En la zona conurbada del Edomex, los voluntarios de Protección Civil se organizan por WhatsApp. Desde el viernes 30, el grupo “Alerta Chiconcuac” cambió su foto de perfil: ahora lleva una vela amarilla. Nadie quiere hacer rondas solas. Una paramédica de 26 años resume el clima: “Antes salíamos con un lámpara y un walkie. Ahora pedimos que nos espere una patrulla o, directo, no salimos”.
La FGJEM abrió carpeta de secuestro y lesiones, pero no ha presentado a ningún imputado. Fuentes de la investigación confiesan que no hay cámaras en el tramo donde apareció: el único videograbador del área dejó de funcionar hace tres meses, tras un “corte de cable”. El expediente tiene 38 fojas y una orden de aprehensión sin nombre. La hipótesis oficial, por ahora, es “privación ilegal de la libertad con motivo por esclarecer”.
Mientras tanto, Marisela permanece en terapia intensiva. Pregunta por sus hijos, pero los médicos limitan la visita a diez minutos para evitar crisis de ansiedad. Su hermana mayor, Yolanda, guarda el chaleco amarillo en una bolsa de plástico sellada. “Queremos que el día que se recupere le devolvamos su uniforme limpio”, dice. La bolsa aún huele a humo y a tierra mojada. El olor a sobreviviente.
