Hallan en chile el archivo perdido de la pianista que huyó dos veces de la dictadura
La memoria de Diana Pey Casado regresa a Madrid 36 años después de su muerte. Un centenar de partituras manuscritas, cartas de amor desde el exilio y programas de concierto amarillentos desembarcaron este martes en la Biblioteca Nacional gracias a la obsesión de dos investigadores que rastrearon durante meses los sótanos de Santiago de Chile.
El archivo que nadie buscaba
Beatriz Fontán y Samuel Diz no venían a cazar fantasmas. Buscaban pistas sobre el exilio republicano de 1939 y se encontraron con un baúl lleno de música. «Abrirlo fue como levantar la tapa de un piano olvidado: las notas seguían vibrando», cuenta Fontán. Dentro había 150 documentos que reconstruyen la vida de una mujer que escapó del bombardeo de Barcelona, reinventó la pedagogía musical en Chile y volvió a huir cuando Pinochet cerró las emisoras.
La partitura de la Sonata para dos pianos que le valió el primer premio del Conservatorio Nacional en 1958 llegó desgarrada. Alguien la había doblado tantas veces que los compases centrales se habían desprendido. «Es la metáfora perfecta de una obra que sobrevivió a dos dictaduras», dice Diz mientras enseña la cicatriz del papel.
Lo que más conmueve a los bibliotecarios no es la música, sino las cartas. En una misiva de 1942, Pey Casado le confiesa a su madre que en Santiago «los niños aprenden más rápido cuando les cantas la libertad». Otra carta, fechada el 12 de septiembre de 1973, describe cómo los militales interrumpieron su programa en Radio Cooperativa con un comunicado: «Dejaron el estudio en silencio. Mi piano seguía abierto como una boca sin voz».

La generación que perdió dos patrias
Nacida en Barcelona en 1912, Pey Casado tenía 27 años cuando embarcó rumbo a Valparaíso con un maletín lleno de polvos de té y los preludios de Debussy. En Chile encontró trabajo, amores y alumnos que aún la recuerdan como «la señora que enseñaba con los ojos cerrados». Pero el golpe de Estado la expulsó otra vez. A los 61 años volvió a empezar, esta vez en Miami, dando clases en un garaje convertido en aula.
Sus nietas —Mara, Daniela, Pamela, Tania y Danae— fueron las que firmaron la donación. «No queríamos que se quedara en un ático de Florida lo que pertenece a la historia de España», dice Pamela Baudet mientras revisa el catálogo. La familia descubrió que Pey Casado compuso hasta 73 obras, aunque solo se habían editado nueve. «El resto existía en carbonilla y espera».
El director de la Biblioteca, Angeles Albert, calcula que digitalizar el archivo tomará ocho meses. «No es solo música; es el ADN de una diáspora que nunca dejó de sonar», afirma. El primer concierto de recuperación está previsto para octubre: la Orquesta Nacional de España estrenará la Sonata para flauta y piano que permaneció inédita desde 1960.
Mientras tanto, el baúl descansa en la sala de reservas. Al cerrar la puerta, los bibliotecarios escuchan un eco. Parecen notas de piano que alguien olvidó apagar. Tal vez sean las manos de Pey Casado, que después de tanto silencio vuelven a tocar la memoria de un país que aún aprende a escuchar sus propios exilios.