Hallan muerto al auxiliar de vuelo desaparecido en medellín: la escopolamina vuelve a ser la gran sospecha
El cuerpo de Eric Gutiérrez Molina flotaba en el río Piedras, entre Jericó y Fredonia, a 100 kilómetros del último lugar donde se le vio con vida. La escena, que parece salida de un guion de narcoserie, terminó confirmando el peor pronóstico: el auxiliar de vuelo de American Airlines fue drogado, robado y abandonado. La escopolamina, la droga que borra la memoria y la voluntad, vuelve a ser la gran sospecha.
El crimen ocurrió entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de marzo, cuando Gutiérrez y una compañera de tripulación salieron del Perro Negro, la discoteca de moda en La América. Allí conocieron a dos hombres que los llevaron hasta Itagüí. La compañera regresó al hotel desorientada, con síntomas de intoxicación. Él no.
La línea de tiempo que nadie quiere cruzar
Desde que desapareció, la investigación estuvo marcada por el silencio. La Policía tardó cinco días en localizar el cuerpo, pero el secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, ya había adelantado lo que nadie quería confirmar: las personas que se encontraron con Gutiérrez tienen antecedentes por hurto con escopolamina. No eran amigos de una noche. Eran depredadores.
El hallazgo del cadáver en un punto tan alejado del epicentiro del crimen no es casual. El río Piedras es un corredor natural que conecta varios municipios del suroeste antioqueño. Ideal para deshacerse de un cuerpo sin dejar rastros. Pero la geografía también habla: alguien conoció bien la ruta.
Medicina Legal confirmó que la muerte no fue natural. El informe preliminar apunta a un fallecimiento ocurrido entre el sábado 22 y el domingo 23, lo que encaja con la teoría del robo seguido de homicidio. El cuerpo fue identificado mediante huellas dactilares porque el estado de descomposición impedía el reconocimiento visual.

El negocio invisible que se cobra vidas
La escopolamina no es una droga nueva en Medellín. Es un producto de nicho, barato y letal, que se disuelve en bebidas y borra la memoria de la víctima en minutos. El modus operandi se repite: atraer a extranjeros en bares de alta gama, drogarlos, vaciarles las cuentas y deshacerse del cuerpo. Gutiérrez no es el primero. Tampoco será el último.
American Airlines ha mantenido un silencio sepulcral. La tripulación que viajó con Gutiérrez ya regresó a Miami, pero nadie ha hablado públicamente. La aerolínea solo emitió un comunicado interno donde “lamenta la pérdida” y ofrece “apoyo a la familia”. Nada sobre protocolos de seguridad para escalas en ciudades de alto riesgo.
La Fiscalía ha abierto una investigación por homicidio agravado, pero la sensación que queda es la de un sistema que prefiere cerrar el caso antes que abrir la cloaca. Mientras tanto, el río Piedras sigue corriendo, como si nada.
