Hernán bermúdez requena suma una cuarta acusación: desaparición forzada

Hernán Bermúdez Requena, el exsecretario de Seguridad de Tabasco que pasó de uniformar policías a liderar La Barredora, suma este lunes una cuarta orden de aprehensión: desaparición forzada. El hombre que Paraguay expulsó en septiembre ya no solo responde por secuestro, extorsión y asociación delictuosa; ahora también por el crimen que calcina los huesos de un estado entero.

La fiscalía tabasqueña firma la cuarta carta de la condena

La fiscalía tabasqueña firma la cuarta carta de la condena

La orden llega cuando el reloj de la causa penal 213/2025 marca los últimos minutos: el 24 de marzo venció el plazo de investigación complementaria y la Fiscalía solo tiene quince días para imputar. Si no lo hace, el caso se desmorona. Pero la nueva acusación refresca el cronómetro y obliga al juez a abrir otro expediente, otro capítulo en la saga de “El Abuelo” o “Comandante H”, como lo conocen en los corridos que nunca cantará.

Desde el Centro Federal de Reinserción Social No. 1, el Altiplano que ya albergó a El Chapo, Bermúdez Requena escucha pasos en el pasillo y cree que vienen por él. En marzo pidió amparo porque los custodios, según dijo, susurraban: “Ya te vas al gabacho”. El juez Daniel Marcelino Niño Jiménez le cerró la puerta: no hay extradición formal, no hay daño. La defensa apeló. Mientras tanto, sus cuentas —y las de sus hijos— siguen congeladas desde julio por la UIF que detectó transferencias que olían a simulación fiscal.

La suma es implacable: cuatro delitos del fuero común, una hipotética ficha roja de Estados Unidos y un patrimonio quebrado. La Barredora, esa rama tabasqueña del CJNG que él nego existir, ahora lee la noticia en celulares de cobija y sabe que su jefe no volverá a comprar ni una pistola. La última vez que alguien vio a Bermúdez Requena sin candado fue en Asunción, cuando la Policía paraguaya lo esposó en un departamento sin vista al río. Desde entonces, su nombre solo crece en los documentos judiciales que lo entierran vivo.

La desaparición forzada es el delito que más duele en Tabasco, donde las fosas clandestinas cuentan más historias que los libros de texto. Con esta acusación, la fiscalía apuesta a que la indignación haga olvidar los plazos que se le escapan. Si logra formular la imputación antes del 8 de abril, el proceso seguirá vivo. Si falla, la cuarta orden podría convertirse en una pieza de museo: la prueba de que incluso los monstruos se les puede escapar entre los dedos al sistema que los creó.