Honduras se hunde en deuda: 48% interno y 52% externo – riesgos y reformas en el horizonte

La deuda pública de Honduras se anota en 17.900 millones de dólares, con una distribución preocupante: 48% proveniente del mercado interno y 52% de fuentes externas, según revela la Secretaría de Finanzas. Una cifra que, lejos de ser una amenaza inminente, se presenta como un desafío estructural para el gobierno, que busca reorientar el gasto y asegurar un retorno tangible para la ciudadanía.

Desequilibrio y gestión bajo presión

El saldo total, según la subsecretaria de Finanzas, Lilian Rivera, se mantiene dentro de márgenes considerados sostenibles, pero la distribución – 48% interno, 52% externo – expone al país a las fluctuaciones del mercado financiero global y al reciente aumento de las tasas de interés. Este desequilibrio, subraya Rivera, no radica únicamente en el volumen de la deuda, sino en su utilización.

La administración pública avanza en una reorganización del gasto, priorizando sectores sociales estratégicos como salud, educación e infraestructura. Esta decisión, impulsada por presiones internas y el contexto internacional marcado por la inflación, busca garantizar que los recursos derivados del endeudamiento se traduzcan en mejoras palpables para la población. Sin embargo, las dudas persisten sobre la eficiencia del gasto público, con casos recurrentes que cuestionan la correlación entre el endeudamiento y los beneficios para los ciudadanos.

Para abordar esta situación, se contemplan mecanismos de optimización de la deuda, como posibles operaciones de canje o reestructuraciones negociadas con organismos internacionales, con el objetivo de obtener tasas de interés más bajas y plazos de pago más amplios. La cooperación internacional, según Rivera, es vital para mitigar la vulnerabilidad fiscal de Honduras.

Reformas y nuevos objetivos

Reformas y nuevos objetivos

El plan fiscal actual descarta nuevas exenciones fiscales y apuesta por el fortalecimiento de la recaudación, a través de la mejora de procesos administrativos y la ampliación de la base imponible. El Servicio de Administración de Rentas (SAR) lidera estos esfuerzos, implementando mecanismos innovadores para combatir la evasión fiscal y atraer a más empresas y personas al sistema formal. Una estrategia fundamental para reducir la dependencia del país respecto al financiamiento externo.

Además, se dirige la atención al sector energético, uno de los principales riesgos para el equilibrio fiscal. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) enfrenta pérdidas acumuladas y altos costos operativos, circunstancias que afectan negativamente el panorama presupuestario estatal. Se están llevando a cabo reformas con el apoyo de organismos internacionales para reducir pérdidas, incrementar la eficiencia y garantizar tarifas competitivas.

La administración hondureña se centra en “mejorar la calidad del endeudamiento”, es decir, asegurar que el acceso a préstamos se traduzca en proyectos productivos y de alto impacto social, en lugar de cubrir gastos corrientes. La sostenibilidad de la deuda, según las autoridades, depende de su uso eficiente y de su destino en inversiones de alto valor social.

Con una deuda pública de 17.900 millones de dólares, Honduras se enfrenta a un desafío complejo. La clave, según la Secretaría de Finanzas, reside en una gestión disciplinada, una orientación clara hacia sectores estratégicos y el aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles.