Honduras se vacía y la muerte acecha: 5 víctimas en 48 horas de semana santa
Las primeras 48 horas del asueto de Semana Santa ya dejan un rastro de cinco muertos en honduras. Cuatro se ahogaron y otro chocó contra la medianera de la carretera Panamericana. El resto del país, dos millones de almas, empezó a moverse este martes hacia playas y ríos sin saber que la cifra diaria de homicidios —diez, según registros privados— sigue latente bajo el ruido de las sirenas preventivas.
El mapa del riesgo se dibuja con gps y tuits
Pedro Barahona, vocero de la Secretaría de Gestión de Riesgos, repite el mismo mantra que cada año: exceso de confianza, rapidez, falta de información. Pero lo que nadie cuenta es que los tres adultos y el niño que ya descansan en la morgue de Balfate comparten una geolocalización: playas sin bandera, sin salvavidas y sin señal de datos. El menor llevaba puesto un flotador de unicornio comprado en la esquina del mercado; el adulto que lo acompañaba confiaba en que «sabría nadar porque nació en la costa».
El miércoles, cuando la empresa privada cierre sus puertas, el flujo vehicular se triplicará. La Policía ha desplegado 30.000 uniformes, 1.800 puntos de control y un aviso que suena a disculpa: «No tenemos aún el informe de homicidios». Lo que sí tienen son 200 pruebas de alcoholemia y 90 conductores que ya pagaron la multa antes de estrellarse.

El alcohol sigue siendo el pasajero silencioso
Juan José Reyes, comisionado de Conapremm, insiste en que la prevención empieza en la casa. La frase suena a spot radial, pero la cifra habla por sí sola: 90 positivos en alcoholemia equivalen a 90 potenciales ataúdese rodando a 80 km/h por una carretera que, en esta época, duplica su capacidad. Reyes recomienda evitar playas de noche, no manejar cuatrimotos en la arena y reportar emergencias al 911. El problema es que en Olanchito el 911 falla desde el viernes y en Tela atiende una sola operadora que ya perdió la voz.
El año pasado la Semana Santa terminó con 21 muertos: 19 ahogados y 2 en accidentes. Este año el contador marca 5 y falta el fin de semana grande. El domingo, cuando Conapremm lea el parte final, las familias ya habrán regresado a sus casas con la rutina de luto o con la foto del último trago antes del choque.
La tragedia no es impredecible: es un algoritmo de verano. Carretera + alcohol + ausencia de señalética = cadáver. honduras lo sabe, pero igual se lanza a la carretera porque el calor aprieta y el mar sigue viendo bonito desde el celular. El lunes, cuando las escuelas reabran, habrá un silencio nuevo en cinco aulas. Ahí estarán los puestos vacíos que nadie fotografía para Instagram.
