Hong kong se tambalea: el hang seng pierde fuelle ante el fantasma de una guerra sin fecha de caducidad

El Hang Seng cerró hoy en 24.750,79 puntos, un descenso del 0,81 % que huele a pólvora iraní y a nervios regional. En la línea de flotación del mercado se respira la misma pregunta: ¿hasta cuándo? La guerra en Irán cumple treinta días y cada amanecer asiático traduce el conflicto en números rojos.

El índice que nunca duerme

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El selectivo cedió 201,09 puntos arrastrado por un miedo que ya no entiende de fronteras. El Hang Seng China Enterprises, el termómetro de las cotizadas continentales que respiran el aire hongkonés, se dejó un 0,65 %. Lo que ayer parecía una tos leve se convierte hoy en fiebre: los inversores despliegan mapas de Oriente Medio antes que balances.

En el acelerador de las caídas estuvo Shenzhou International, el gigante textil que viste a medio planeta y hoy perdió un 8,06 %. El fabricante de electrodomésticos Haier se sumó al descenso con un 3,39 % que huele a electrodomésticos sin enchufar. Lo que subió fue China Hongqiao, el rey del aluminio, que se anotó un 3,71 % tras rumores de reservas estratégicas. La infraestructura también sonrió: CKI Holdings, el brazo energético del imperio CK Hutchison, avanzó un 2,12 % gracias a contratos que aún no aparecen en los papeles.

El volumen de la jornada rozó los 36.431 millones de dólares, un dinero que cambia de manos a la velocidad de los titulares de guerra. Mientras tanto, en los móviles de los brokers aparecen notificaciones de misiles y de precios del crudo en la misma pantalla. La plaza de Hong Kong, acostumbrada a los tifones, descubre que los temporales también se lanzan desde el Golfo Pérsico.

La sesión terminó, pero el culebrón no. El mercado ya fija la vista en la reserva estratégica petrolera que Pekín podría abrir y en el próximo comunicado del Pentágono. Hasta entonces, cada cierre será un acto de fe.