Hormuz en llamas: la gasolina pulveriza récords y ahoga a ee.uu.
El Estrecho de Hormuz, ese cuello de botella estratégico para el petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de una crisis energética que está dejando a los consumidores estadounidenses con el bolsillo hundido. Los precios de la gasolina han alcanzado niveles históricos, y la amenaza de que sigan subiendo es palpable, con proyecciones que superan los 5 dólares por galón. Un conflicto en Oriente Medio que parecía lejano, ahora golpea directamente el bolsillo de cada estadounidense.
La escalada bélica, un factor determinante
La tensión creciente entre Estados Unidos, Israel e Irán, desatada en febrero, ha provocado una drástica reducción del tránsito de petróleo y gas por el Estrecho de Hormuz. La Organización de las Naciones Unidas ha documentado un colapso del flujo de embarcaciones, pasando de 130 al día en febrero a apenas seis en marzo. Aunque hubo un leve repunte durante el fin de semana, la situación dista mucho de la normalidad, y la incertidumbre reina en los mercados.
El impacto en los precios es demoledor: el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos ha escalado a 4,14 dólares por galón, un aumento de más de un dólar con respecto a los 2,98 dólares previos al conflicto. En la costa oeste, la situación es aún más crítica, con California superando los 5,92 dólares y ciudades como San Francisco rozando los 6 dólares por galón. El diésel, por su parte, ha pulverizado récords, alcanzando los 7,68 dólares en el estado.

Un golpe al bolsillo de los consumidores
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) ha advertido que, a menos que se alcance un acuerdo y se restablezca el flujo normal de petróleo desde Medio Oriente, los precios seguirán ascendiendo. La cifra habla por sí sola: J.P. Morgan calcula que cada aumento de 0,10 dólares en el precio promedio de la gasolina representa un gasto anual adicional de 12.000 millones de dólares para los consumidores. Si la escalada actual se prolonga durante el resto del año, el impacto total en el poder adquisitivo podría superar los 100.000 millones de dólares, una cifra que podría anular los beneficios fiscales prometidos por la Ley de Recortes de Impuestos de Trump en 2025.
Los analistas temen que las amenazas de la administración Trump de atacar a Irán puedan agravar aún más la situación, impulsando los precios a niveles aún más insostenibles. La EIA proyecta que el precio al por menor de la gasolina en Estados Unidos se situará en un promedio mensual de 4,30 dólares en abril, y permanecerá por encima de los 3,70 dólares durante todo el año.
Pero no solo Estados Unidos sufre las consecuencias. La escalada bélica y el bloqueo han provocado un aumento significativo del precio del petróleo Brent, superando los 109 dólares por barril, y han afectado al consumo mundial, con la EIA recortando su estimación de crecimiento de la demanda global en un 50%. Se espera que la volatilidad y el sobreprecio persistan en los mercados energéticos internacionales hasta 2027, cuando se restablezca el suministro y la operatividad de los países productores de la región.
La situación actual no es solo económica; es una llamada de atención sobre la fragilidad de la cadena de suministro global y la necesidad urgente de diversificar las fuentes de energía, antes de que el Estrecho de Hormuz siga siendo un detonante de crisis económicas a escala mundial.