Indeci dispara alerta naranja: lluvias torrenciales golpearán 15 regiones del perú este fin de semana

El cielo andino se prepara para descargar su furia. El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha activado este viernes la alerta naranja para todo el corredor central y sur del país: un manto de agua, granizo y nieve caerá sobre 15 regiones hasta el mediodía del lunes 30 de marzo. La escala de riesgo ya no es una hipótesis; es una cuenta regresiva.

La franja del peligro: desde áncash hasta tacna

El aviso 088 dibuja un arco de vulnerabilidad que abraza la cordillera: Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, La Libertad, Lima, Moquegua, Pasco, Puno, San Martín y Tacna. Dentro de esa línea, 64 provincias han sido marcadas con lápiz rojo. En Antonio Raymondi y Yungay (Áncash) temen deslizamientos sobre los caminos de la Huaylas; en Caylloma (Arequipa) el volcán paisaje se volvería blanco de nieve por encima de los 3 800 m; en La Convención (Cusco) los problemas empezarán cuando el río Vilcanota se desborde por la crecida nocturna.

El fenómeno no es un simple frente de lluvia: es la expresión más visible del ‘El Niño Costero’ que aún respira en el Pacífico. Las masas de aire cálido y frío chocan sobre la vertiente occidental de los Andes, generando tormentas eléctricas, ráfagas de 60 km/h y bloques de hielo del tamaño de una pelota de tenis. En la selva central, los ríos Huallaga y Ucayali ya llevan un 30 % más de caudal que en marzo de 2023; cualquier exceso puede traducirse en huaycos repentinos.

La hora crítica: lunes 30 a la 1 p. m.

La hora crítica: lunes 30 a la 1 p. m.

INDECI fija el límite del peligro en ese reloj. Hasta entonces, la población debe tener lista la mochila de emergencia —documentos, linterna, radio a pilas, agua para 72 horas— y un punto de encuentro familiar fuera de zonas de riesgo. Las municipalidades recibieron la orden de despejar rutas de evacuación y verificar que hospitales, cuarteles de bomberos y comisarías tengan diésel para sus plantas. El silbato, la campana o la sirena del barrio deberá sonar antes de que el agua entre por la puerta.

La última vez que se emitió una alerta similar —en marzo de 2017— los daños ascendieron a 4 000 millones de soles. Hoy, con la infraestructura aún en recuperación, la factura podría ser mayor. El Ministerio de Economía ya adelanta que reasignará partidas del presupuesto regional para atender emergencias; los alcaldes, en cambio, reclaman fondos que nunca llegaron desde el terremoto de 2023.

El mensaje es brutalmente simple: si vives en un asentamiento humano sobre laderas de más de 25°, mudas tus cosas antes del domingo. La tierra saturada no negocia. Y el lunes, cuando el sol vuelva a asomarse, el saldo será de vidas salvadas o de historias que ya nadie podrá contar.