Interpol atrapa en panamá al 'lobo gris' de la cocaína que burló a la justicia francesa
Joël Soudron dormía en un hostal de la vieja cuidad cuando los agentes de Interpol Panamá le pusieron las esposas. El francés llevaba años moviéndose como una sombra entre continentes con un pasaporte falso y una condena de seis años pendiente por narcotráfico internacional. Ahora espera extradición en una celda de la Policía Nacional.
El hombre que escapó de un permiso penitenciario en malí
Soudron, 54 años, figuraba en la lista roja de Interpol desde 2018. La Notificación Roja lo señalaba por importación y transporte no autorizado de estupefacientes, además de pertenecer a una organización criminal transcontinental. El Tribunal Correccional de Créteil lo había condenado en ausencia tras demostrar que coordinaba envíos de cocaína desde Sudamérica hasta puertos del Atlántico.
La fuga fue tan cinematográfica como sus negocios: en septiembre de 2018 obtuvo un permiso de salida de la prisión de Bamako y nunca regresó. Desde entonces usó al menos tres identidades y un carné migratorio panameño con datos adulterados que le permitía circular por Centroamérica sin levantar sospechas.
El arresto ocurrió el pasado viernes, pero la PN lo mantuvo en reserva hasta completar la verificación de registros. Un cruce de huellas dactilares con la base de Interpol confirma que el hombre detenido es el mismo que la Brigada Nacional de Investigación de Fugitivos describe como «discreto, casi invisible, pero con una superficie financiera desmesurada».

El perfil bancario que delató al traficante
Fuentes de la investigación revelan que Soudron manejaba cuentas en paraísos fiscales y empresas pantalla en Panamá y Belice. La operación que lo llevó a prisión en 2016 involucró 1,2 toneladas de cocaína incautadas en un contenedor procedente de Guayaquil. La droga viajaba disfrazada de cacao en grano con destino al puerto de Le Havre.
El Ministerio de Seguridad de Francia ha pedido su extradición inmediata. La defensa del detenido ya anunció recursos, pero el tratado entre Panamá y la Unión Europea agiliza el proceso. El fiscal antidrogas panameño, Javier Caraballo, adelanta que la entrega podría producirse «en cuestión de semanas».
Mientras tanto, Soudron permanece aislado en El Renacer, la misma prisión donde estuvo Noriega. La ironía le sirve de anécdota a los guardias: el hombre que saltó de la cárcel africana ahora espera tras las rejas centroamericanas su viaje de regreso a Francia. La justicia, tarde pero segura, cierra otro capítulo del laberinto de la cocaína global.
