Irán asegura que israel y ee uu vuelven a bombardear universidades: '20 centros atacados en una semana'

Lo que empezó como un rumor de drones se convirtió en un rosario de explosiones que este domingo volvió a sacudir la Universidad Tecnológica de Isfahán. Es la segunda vez en siete días. El gobierno de la provincia no habla de heridos, pero sí de 'daños materiales' que aún cuantifican. Lo que nadie cuenta es que el campus está a 350 km de cualquier frontera hostil y que, según el ministerio de Ciencia iraní, ya suman 20 universidades, residencias y centros de investigación tocados por la guerra en apenas una semana.

La guerra que entra en las aulas

La guerra que entra en las aulas

El ataque del domingo no fue un error de puntería. Cañones y cohetes cayeron también sobre Shahin Shahr y Najafabad, dos ciudades dormitorio que rodean Isfahán y albergan laboratorios de física nuclear y materiales compuestos. La factura aún está en el aire, pero la Guardia Revolucionaria ya ha marcado la respuesta: todas las universidades de Israel y Estados Unidos en la región pasan a ser 'objetivos legítimos'. El aviso es categúrico: manténgase a un kilómetro de distancia.

El ministro Hosein Simaei Sarraf no usa eufemismos: 'Atacar centros académicos viola el derecho internacional'. Lo que omite es que las convenciones que protegen a las universidades fueron redactadas cuando los campus no albergaban reactores ni centros de cálculo para simular cabezas nucleares. En Irán, la línea entre aula y base militar se desdibuja desde los años 80, cuando la guerra con Iraq convirtió los departamentos de ingeniería en taller de misiles.

Los estudiantes de Isfahán ya no graban en TikTok el estruendo de los drones: suben listas de materiales perdidos y fotos de aulas destrozadas. La última imagen que circula por Telegram muestra un pasillo de la facultad de Química con el techo desplomado y, sobre los escombros, un cartel que rezaba 'Ciencia sin fronteras'. La ironía duele más que el fuego.

La escalada no es solo física. El ciberataque que el jueves dejó fuera de servicio la red de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Teherán fue tan preciso que solo borró los servidores que almacenan datos de centrifugadoras. Un profesor de física que pidió el anonimato calcula que tardarán seis meses en recuperar modelos de enriqueciento que ahora vuelan en fragmentos por el cielo de Isfahán.

Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria convoca a los estudiantes a enrolarse como 'ciberreservistas'. El mensaje llega por WhatsApp con un enlace a un formulario que pide especialidad, idiomas y disponibilidad para trasladarse a la frontera con Azerbaiyán. La respuesta, dicen en los grupos de Telegram, colapsó el servidor en menos de una hora.

El teatro de operaciones se estrecha. El viernes, la misma Universidad Tecnológica de Isfahán abrió matrícula para un máster en 'Tecnologías de defensa antimisil'. El plazo legal para anular la asignatura vence mañana. Nadie ha pedido la devolución del dinero. La ciencia, en Irán, ya no se hace en los laboratorios: se negocia entre explosiones.