Irán bombardea sin tregua a emiratos: 2.380 proyectiles en 72 días

Abu Dabi amaneció este lunes contando proyectiles. Once misiles balísticos y 27 drones interceptados en las últimas horas. 2.380 ataques iraníes desde el 28 de febrero. Dos militares emiratíes muertos. 178 civiles heridos. El desiror se ha convertido en el frente más caliente de Oriente Próximo sin que nadie lo haya anunciado.

La cuenta de daños que nadie pidió

La cuenta de daños que nadie pidió

El Ministerio de Defensa emiratí ha desgranado las cifras con la frialdad de un contable de guerra: 425 misiles balísticos, 15 de crucero y 1.941 drones derribados por sus baterías Patriot y THAAD. Lo que no cuentan es el coste real: cada interceptación cuesta entre 2 y 4 millones de euros. Hacer la multiplicación duele más que los escombros.

La mecánica es brutal: Irán dispara desde Kermanshah, Bushehr y Chabahar. Los radares emiratíes detectan el lanzamiento a los 90 segundos. Los pilotos de los F-16 despegan desde Al-Dhafra con el tanque lleno de adrenalina. En tierra, los operadores de Patriot marcan el punto de impacto calculado: a veces es la refinería de Ruwais, otras el palacio de Al-Nahyan.

Pero hay un detalle que las autoridades de Abu Dabi no han dicho en voz alta: el 40 % de los drones iraníes están fabricados con componentes occidentales que llegan a Teherán a través de Omán y Kuwait. El mismo puerto de Dubai que exporta smartphones importa microchips que vuelven como explosivos.

En los hospitales de Rashid y Sheikh Khalifa los cirujanos han aprendido a reconocer el patrón de las heridas: metralla en forma de estrella, quemaduras por fosforo blanco, timpánicos rotos a 300 metros del impacto. Dos niños siguen en coma inducido desde el ataque del 14 de marzo contra el centro comercial de Dubai Marina.

Washington ha desplejado dos destructores en el Golfo Pérsico y ha activado el sistema Aegis, pero el Pentágono calcula que Irán conserva un stock de 3.000 misiles listos para disparar. La Casa Blanca ha ofrecido a Emiratos un escudo antimisiles adicional a cambio de que Abu Dabi frene sus acercamientos a Moscú. El príncipe heredero Mohamed bin Zayed responde con silencio y petróleo.

Mientras tanto, los vuelos comerciales hacen virajes de 45 grados para evitar el espacio aéreo iraní. El petróleo Brent subió 3,2 $ este lunes. En los supermercados de Dubai los ciudadanos compran agua embotellada por si los desalinizadores dejan de funcionar. La guerra se come los márgenes de beneficio y el miedo se vende sin IVA.

La última ironía: los drones iraníes que vuelan sobre Emiratos llevan motores fabricados por una empresa alemana que también suministra generadores eléctricos a las plataformas petrolíferas de Abu Dabi. El círculo se cierra con pólvora y beneficios. En el desierto, los beduinos dicen que los misiles traen lluvia. Esta vez traen facturas impagadas.