Irán quiere cobrar peaje en ormuz y tensa el pulso global por el petróleo
La pasarela del 20 % del crudo mundial se volvió más cara esta semana: diputados iraníes presentaron un proyecto de ley que impone un peaje a cada petrolero que cruce el estrecho de Ormuz, la arteria que Teherán mantiene cerrada para sus enemigos desde que estalló la guerra el 28 de febrero.
La iniciativa se llama “Ley de acción estratégica para la paz y el desarrollo sostenible de la región del golfo Pérsico”, pero suena más a factura. Registrada este lunes con carácter de urgencia, contempla cuatro conceptos: seguridad marítima, tasa por contaminación, servicios de practicaje y un fondo de desarrollo regional. Traducción: cada barquita que entre o salga pagará por el privilegio de no ser interceptada.

El estrecho que se cobra la vida y ahora también un fee
El vicepresidente del Parlamento, Alí Nikzad, anunció el texto como si fuera un plan de choque contra la pobreza; en realidad es una válvula de ingresos ante el embargo que estrangula las exportaciones iraníes. El mensaje es claro: si Washington y Tel Aviv quieren guerra, que al menos les salga cara.
El proyecto legaliza lo que ya ocurre de facto. Desde el primer disparo de febrero, Irán filtra el tráfico: pasa a sus aliados —Tailandia, India— y frena a los occidentales. El resultado: un sobreprecio de entre 6 y 9 dólares por barril que ya pagamos en cada surtidor. Donald Trump exige la reapertura; Teherán responde con esta nueva línea de negocio.
La jugada tiene doble filo. Por un lado, consolida el relato interno de soberanía sobre aguas que la ONU considera transitables. Por otro, abre la puerta a represalias: la Quinta Flota estadounidense acecha desde Baréin y la armada británica ensaya interdicciones en aguas internacionales. El peaje, lejos de disuadir, puede convertir cada tanquero en un objetivo militar.
La cifra habla por sí sola: 17 millones de barriles diarios atraviesan un cuello de 33 km de ancho. Cada hora de cierre cuesta al mercado 1 300 millones de dólares. Irán no pide perdón; envía la factura.
En los muelles de Bandar Abbas, los capitanes ya calculan: 40 000 dólares de peaje por un suezmax, 60 000 por un vlcc. Lo que antes era derecho internacional se convierte en servicio premium. La guerra, al fin, se privatiza.