Irán recluta niños de 12 años con kaláshnikovs para vigilar teherán bajo los misiles

En Teherán ya no se respira. Se escucha el metrónomo de los misiles, el canturreo de las metralletas en manos de niños y el grito de un oficial que repite: «Por irán». La Guardia Revolucionaria acaba de bajar la edad mínima de alistamiento a 12 años y los checkpoints se multiplican como metástasis en la ciudad que lleva 33 días bajo fuego aéreo de Estados Unidos e Israel.

La infancia enrollada en el gatillo de un uzi

A las 22:15 del jueves pasado, Rahim Nadali, coronel de la Guardia Revolucionaria, apareció en la televisión estatal con la camisa abierta y la voz ronca. Anunció la campaña «Por irán» y, sin pestañear, rebajó el listón de la guerra a la estatura de un alumno de sexto grado. «Los chicos de 12 y 13 años querían involucrarse», justificó. Esa misma noche, Kaveh, ingeniero civil que aún vive en la capital, pasó por un retén en la avenida Vali Asr. «Me piden el carnet adolescentes que no les crece el bigote. Uno llevaba una Uzi entre las piernas como si fuera un juguete», cuenta por WhatsApp. A cien metros, otro grupo revisaba maleteros con Kaláshnikovs sin culata ajustada.

La lógica es brutal: cuanto más joven, más barato de adoctrinar y más ligero para correr entre escombros. La tarea oficial es «recolección de datos de seguridad y patrullajes operativos». La realidad: niños que anotan placas, cachean a adultos y disparan ráfagas al aire cuando se aburren. La noche anterior, un misil cayó cerca del bazar de Tajrish. «Sellaron la zona en tres minutos. Los que gritaban órdenes tenían la voz de puberto», dice Kaveh.

Autos con altavoces y la promesa de aniquilar a los marines

Autos con altavoces y la promesa de aniquilar a los marines

Mientras los pequeños vigilan el suelo, el régimen prepara el cielo. Este domingo, Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento, prometió que las tropas estadounidenses serán «aniquiladas» si pisan suelo iraní. El portavoz naval Ebrahim Zolfaqari elevó la apuesta: «Pasto de los tiburones del golfo Pérsico». En paralelo, 3.500 marines del USS Tripoli desembarcaron en la región. El tablero está servido: infancia armada en las calles, infantería de élite en el mar y el precio del Brent subiendo 4 % cada vez que un dron despega.

La guerra cumple 33 días y ya destruyó el 40 % de la capacidad de refinación de irán. El corte de suministro puede durar «años», advierte la consulta Energy Aspects. Pero en Teherán la prioridad es otro mural: uno nuevo apareció ayer en la plaza Engheláb con un niño de uniforme verde y el lema «El futuro dispara». El futuro, claro, tiene 12 años y apunta con un dedo que aún no sabe escribir.