Irán registra 2.076 muertos y 26.500 heridos tras bombardeos de eeuu e israel

Los números se han vuelto a desbordar en Irán: 2.076 cadáveres, 26.500 cuerpos heridos y un país que intenta respirar entre escombros. El Ministerio de Sanidad iraní ha confirmado el balance más sangriento desde que Washington y Tel Aviv desataran su ofensiva aérea el 28 de febrero. La televisión panárabe Al Yazira recoge el parte oficial: entre los muertos hay 216 niños, la mayoría niñas que no pudieron salir de la escuela de Minab antes de que cayera la primera lluvia de misiles.

La infancia como zona de guerra

La infancia como zona de guerra

La cifra de heridos roza lo inabarcable: 1.767 menores con cicatrices que aún no han aprendido a leer. Mientras tanto, 336 centros de salud han quedado fuera de servicio, lo que convierte cada herida en una sentencia a medio plazo. La ONG Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA) ha contado 701 ataques en las últimas 24 horas, récord diario desde el inicio del conflicto. De esa vorágne han salido 173 nuevos muertos, civiles y militares mezclados en la misma fosa.

Teherán concentra el 74 % de los impactos. La capital se ha convertido en un tablero de ajedrez donde cada casilla estalla: 1.551 civiles muertos, 236 de ellos niños; 1.208 uniformados que no alcanzaron a ponerse el chaleco; 702 cadáveres que aún nadie ha podido clasificar. La suma total trepa hasta 3.461 vidas perdidas en diez días.

El gobierno iraní promete contraofensiva; la calle solo pide que pare el tiempo. Mientras los hospitales colapsan, las familias cavam tumbas improvisadas en parques y aparcamientos. El mundo mira a través de pantallas que no sangran. Irán, en cambio, cuenta sus muertos uno a uno, con la certeza de que el próximo número ya está escrito en el aire.