Israel bloquea al papa de jerusalén y brasil estalla: la guerra de lula contra netanyahu

La Policía israelí cerró la puerta del Santo Sepulcro al cardenal Pierbattista Pizzaballa, el patriarca latino que representa al Vaticano en Tierra Santa, y el Gobierno de Lula da Silva ha respondido con la peor acusación que puede lanzar un país laico: profanación del statu quo religioso de Jerusalén.

El hecho ocurrió el Domingo de Ramos. Pizzaballa y su vicario, Francesco Ielpo, iban a celebrar la misa sin fieles dentro del edificio más sagrado del cristianismo. La orden fue tajante: nadie entra. El motivo, según Israel, eran “riesgos de seguridad” tras el ataque iraní de la noche anterior. Lo que nadie cuenta es que el cardenal ya había celebrado allí misas en plena Intifada, con bombas a menos de un kilómetro, y nunca le habían cerrado el paso.

Brasil rompe el silencio y acusa: “extrema gravedad”

Itamaraty no usa esa expresión a la ligera. La nota oficial habla de “extrema gravedad” dos veces en cuatro líneas y recuerda que Israel también restringió la entrada de musulmanes a la Explanada de las Mezquitas durante Ramadán. La lectura entre líneas: Netanyahu está redibujando los acuerdos de 1967 con la policía como única argumentación.

El gesto de Lula no es diplomático, es teológico. Al convertir la negación de una misa en un asunto de Estado, brasil desplaza el conflicto del plano militar al religioso, donde Israel tiene más que perder. La imagen de un cardenal con báculo detenido a la puerta de la Basílica recorre WhatsApp en América Latina con el mismo impacto que la foto de la niña de Napalm en 1972.

La guerra de desgaste entre Brasilia y Jerusalén llegó a su punto álgido en febrero, cuando Lula definió la ofensiva sobre Gaza como “genocidio”. Israel lo declaró persona non grata y retiró su embajador. Desde entonces, la representación brasileña es mínima: un encargado de negocios y un consulado que funciona con horario de banco. El teléfono rojo, sin embargo, sigue sonando.

El canal secreto que conecta brasilia y teherán

El canal secreto que conecta brasilia y teherán

Mientras tanto, el canciller Mauro Vieira habló el viernes con su homólogo iraní, Abás Araqchí, para ofrecerle “solidaridad activa” tras los bombardeos israelíes y estadounidenses. El mensaje fue claro: los BRICS —la alianza que lideran China, Rusia y ahora Irán— tienen un mecanismo de respuesta conjunta que no pasa por la ONU. El detalle: brasil preside el grupo hasta diciembre y maneja la agenda del próximo cumbre en Río.

La jugada deja a Netanyahu entre dos fuegos. Si endurece el control de los lugares santos, alimenta el discurso de Lula en el G-20 y en el Consejo de Seguridad. Si cede, abre la puerta a una oleada de peregrinaciones organizadas desde Teherán con visado brasileño. El resultado es el mismo: Jerusalén se convierte en escenario de una guerra de símbolos donde los misiles son solo el ruido de fondo.

El cardenal Pizzaballa, al fin, pudo oficiar la misa en la capilla latina del Cenáculo, bajo techo jordano. Fueron 23 fieles, cuatro diáconos y un altar portátil. El custodio de Tierra Santa guardó el incensario en una mochila militar. La homilía duró 18 minutos y nadie filmó. El vaticano no emitió comunicado. No hacía falta: la imagen del año en Oriente Medio ya está en la retina de 1.400 millones de católicos.