Israel bombardea hospitales en líbano: 51 sanitarios muertos en un mes
Otra ambulancia convertida en ataúd. Otro hospital rodeado de escombros. Dos trabajadores de la Organización Islámica para la Salud han caído este domingo cerca del hospital de Bint Jbeil, en el sur de Líbano, tras un proyectil israelí que ha pulverizado su vehículo. La cifra habla por sí sola: 51 sanitarios asesinados desde el 1 de octubre.

La guerra que nadie ve desde dentro
El Ejército israelí no ha confirmado el ataque, pero su portavoz Avichai Adraee ha reiterado la acusación: Hezbolá usaría ambulancias y clínicas como escudos humanos. Mientras tanto, la agencia libanesa NNA desgrana la geografía de la matanza: Nabatiyé, Toul, Majidiyé, Kfar Shuba, Chakra, Tiré, Jouaya, el valle de Wadi y Kafra. Diez localidades, diez frentes abiertos.
Lo que nadie cuenta es que los hospitales ya no son refugio. Los 75 bombardeos registrados por la OMS han dejado 126 heridos entre médicos, enfermeras y conductores. El sistema sanitario libanés, colapsado desde la crisis económica de 2019, ahora agoniza bajo los fuegos cruzados. Imran Riza, coordinador humanitario de la ONU, lo resume con una frase que suena a epitafio: «Estamos atacando la última red de supervivencia de civiles atrapados entre dos fuegos».
Hezbolá responde con sus propias coordenadas: bases israelíes en Ein Shmer, Raghavim, Birya, Mahva Alon y Rawiya. El círculo se cierra. El sur del Líbano se ha convertido en un tablero donde cada casilla es un blanco médico.
La última vez que estuve en Bint Jbeil, hace tres años, el hospital funcionaba con un solo generador y vendas donadas por la diáspora. Regresé con la certeza de que allí la medicina era un acto de fe. Hoy esa fe yace bajo escombros, y los muertos suman 51 nombres que nadie leerá en los titulares internacionales.