Israel da marcha atrás y permite la misa en el santo sepulcro tras la bronca de españa

El Gobierno de Israel ha retrocedido. La madrugada del martes, Benjamín Netanyahu revocó el veto que impedía al patriarca latino Pierbattista Pizzaballa entrar en el Santo Sepulcro el Domingo de Ramos. Horas antes, Félix Bolaños había alzado la voz desde Madrid: «Inaceptable», dijo. Y convocó a la diplomacia israelí para estampar la protesta en la mesa de la embajada.

La misa que no pudo ser y el dossier que llegó a jerusalén

El domingo, agentes del Shin Bet bloquearon el paso al prelado en la puerta de los Patriarcas. Argumentaron «riesgo de disturbios». La misa quedó en el aire. El Vaticano no tardó en reaccionar. El Ministerio de Exteriores de españa, por su parte, redactó un dossier de tres páginas que entregó a Edna Benado, encargada de negocios de Israel en Madrid. En él se recogía la vulneración del derecho internacional y la coartada a la libertad religiosa en un enclave protegido por el statu quo de 1857.

Bolaños compareció ante los medios para presentar el acuerdo con la Conferencia Episcopal sobre pago de indemnizaciones a víctimas de abusos sexuales. Pero el Sepulcro acaparó la primera pregunta. «No puede ser que un católico necesite permiso militar para rezar donde ha rezado su abuelo», espetó. En la sala nadie esperaba ese giro.

Netanyahu cede ante la presión diplomática

Netanyahu cede ante la presión diplomática

El revés llegó en plena semana santa. Israel necesita líneas de apoyo en la UE y cada veto religioso se convierte en un boomerang. A las 02:18 hora local, el primer ministro ordenó a su gabinete: «Deje paso inmediato al patriarca». El comunicado oficial habló de «facilitar servicios religiosos según desee», pero en Jerusalén saben que la rectificación llegó tras la llamada de la vicepresidenta Yolanda Díaz al consulado español en Tel Aviv.

La misa de Ramos se celebrará este miércoles con dos días de retraso. Pizzaballa entrará por la puerta principal, custodiado por la policía israelí que el domingo le dio la espalda. En la Basílica aún huele a incienso del Viernes Santo. Un monje custodio resume el desenlace: «Aquí las victorias duran lo que un cirio. Mañana habrá otra patrulla y otra excusa.»

españa, mientras tanto, eleva la apuesta. Diplomáticos consultados hablan de «revisar la colaboración en tecnología de vigilancia» si se repiten los bloqueos. La próxima provocación, advierten, podría costar más que un domingo sin eucaristía.