Israel restaura la horca para los palestinos en 90 días
La Knéset votó esta madrugada convertir el ahorcamiento en castigo automático para cualquier palestino condenado por «terrorismo» en Cisjordania. La última vez que Israel ejecutó a alguien fue en 1962; a partir de ahora tendrá 90 días para colgar al primero de la nueva tanda.
El truco legal que nadie firmó
El texto aprobado —62 a 48— no habla de «pena de muerte», sino de «sanción por defecto». Los jueces militares deberán dictar ahorcamiento salvo que invoque «circunstancias especiales» que la ley se niega a concretar. Traducción: la horca es la regla, la cadena perpetua la excepción que nadie garantiza.
Para los israelíes que comparezcan ante tribunales civiles, la balanza se inclina al revés: allí la vida sigue siendo posible. El doble rasero ya no es un subtexto; es artículo 2 de la norma.

El cronograma del teatro de la crueldad
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional y dueño de la marca Otzma Yehudit, necesitaba una victoria simbólica antes del verano. Netanyahu, que ya selló los presupuestos 2026, le cedió el escenario. Doce horas de debate, familias de víctimas en las gradas, cámaras grabando cada puñetazo en el aire. Resultado: la coalición se reafirma y la oposición árabe se queda sin argumentos que no haya usado ya.
El procedimiento es tan meticuloso como grotesco. El condenado ingresará en celda de aislamiento máximo, recibirá visitas una vez por semana y, pasados los 90 días, un equipo especial del Servicio Penitenciario lo conducirá al patíbulo. No se contempla apelación automática ni revisión de la sentencia. La mayoría simple basta: tres jueces militares, dos de ellos de acuerdo, y la soga está servida.

El precedente que nadie mencionó
En 1962 fue Adolf Eichmann. En 2025 podría ser un adolescente de Jenín. La comparación no salió en el pleno: mencionar al nazi que planificó el Holocausto junto a un palestino anónimo habría roto el guion de «justicia histórica» que vendió Limor Son Har-Melej. Pero la ecuación moral ya circula por Telegram: «Si era válido para Eichmann, ¿por qué no para un terrorista?».
La comunidad legal israelí advierte que la norma vulnera convenios internacionales que Israel mismo firmó. La respuesta del gobierno: los tribunales militares operan en territorio «disputado», no ocupado. El truco de lenguaje dura lo que tarde la Corte Penal Internacional en emitir una orden de arresto.
La primera ejecución podría producirse antes de octubre. El calendario aprieta: cada día sin horca es un día que Ben Gvir pierde votos. Netanyahu lo sabe y ha desbloqueado la puerta del corral. Ahora solo falta el condenado que complete el circuito: palestino, acusado de atentado, juzgado en uniforme, colgado a tiempo. El show está en marcha y la entrada cuesta 62 votos más la dignidad de una nación entera.
