Italia desafía a israel: la libertad religiosa en jerusalén ya no es negociable
Roma ha dicho basta. El Gobierno de Giorgia Meloni convocó ayer al embajador israelí Jonathan Peled para comunicarle que el veto a Pierbattista Pizzaballa, el Patriarca Latino de Jerusalén, en el Santo Sepulcro no será tolerado. La misa del Domingo de Ramos fue impedida por la Policía israelí. Italia respondió con una frase que retumba: “La libertad religiosa no se negocia”.
El incidente que encendió a europa
El cardenal Pizzaballa llegó a la Puerta de Jaffa con su báculo y su mitra. La orden fue clara: no pasa. El motivo, según fuentes de seguridad israelíes, era un dispositivo anti disturbios por la coincidencia con la fiesta judía de Purim. La excuela no coló en la sede de la Farnesina. Cecilia Piccioni, la vicesecretaria general de Exteriores, recibió a Peled con la frialdad que reserva a los infractores. No hubo café. Solo un comunicado que, en diplomacia, equivale a una bofetada.
La reacción de Benjamin Netanyahu llegó 12 horas después. Revocó la prohibición y prometió “acceso inmediato” al purpurado. Demasiado tarde. Italia ya había activado la vía europea. Alemania, Francia y Reino Unido firmaron una declaración conjunta que califica la posible pena de muerte para “terroristas” palestinos de “inhumana”. La palabra clave es palestinos: el proyecto de ley apunta a ellos, no a los colonos israelíes implicados en ataques.

La cuenta atrás del statu quo
Italia es garante del statu quo en los Santos Lugares desde 1948. El papel no es ornamental: custodia llaves, horarios y pasillos. Cada alteración del equilibrio es un golpe a su autoridad. El veto a Pizzaballa no es solo un desaire religioso; es un desplazamiento de poder. Si Israel puede bloquear al máximo representante católico en Tierra Santa, ¿qué queda para los curas de pueblo de Beit Jala o para los monjes de la iglesia de la Anunciación en Nazaret?
En el despacho de Tajani cuelga un mapa de Jerusalén oriental con etiquetas rojas: cada una marca una iglesia o convento que ha sufrido vandalismo sin que los culpables comparezcan jamás ante un juez. La estadística es demoledora: 14 incidentes en lo que va de año, ninguna condena. La presión sobre Peled incluye ahora la protección física de esas comunidades. “No queremos lamentarnos después de un incendio”, dicen fuentes de la Farnesina.
Gaza, la otra herida
La reunión también sirvió para sacar a la luz la Franja. Italia exige “la máxima atención” sobre la población palestina. El eufemismo esconde números que nadie quiere repetir: 1,1 millones de desplazados, 700 camiones de ayuda diarios que no llegan y 53 hospitales parcialmente funcionando. El mensaje es doble: si Israel no abre el paso de Kerem Shalom a todas las horas, Roma podría revocar el protocolo de cooperación médica firmado en 2022. Valor: 35 millones de euros.
El embajador Peled salió por la puerta lateral de Palazzo della Farnesia. No hizo declaraciones. En el interior, la vicecanciller Piccioni le entregó un dossier con 47 páginas: cada una documenta un caso de restricción religiosa en Jerusalén desde 2023. El último capítulo está en blanco. Italia no lo ha escrito todavía. Dependerá de la próxima misa del cardenal Pizzaballa y de cuántos fieles puedan cruzar la Puerta de los Leones sin ser revisados como sospechosos.
