Kicillof devuelve el golpe a milei: la victoria judicial de ypf fue en su gestión, no en la de él
Mientras Javier Milei se sacaba fotos en Casa Rosada celebrando «haber salvado a YPF de pagar 16.100 millones de dólares», Axel Kicillof salió a la plaza de prensa bonaerense a recordarle quién redactó la expropiación que el tribunal de Nueva York acaba de avalar: «La nacionalización la hicimos nosotros en 2012, no este gobierno».
La réplica del gobernador llegó cargada de datos y sin anestesia. «El fallo no habla de la gestión Milei; habla de la constitucionalidad de la ley que yo firmé como viceministro», espetó. La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito revocó la condena millonaria contra Argentina, sí, pero lo hizo ratificando que la estatización de YPF respetó el derecho interno y la carta magna. En otras palabras: la sentencia histórica que el presidente se atribuye fue, en realidad, un espaldarazo a la jugada que Kicillof diseñó doce años atrás.
Milei se llevó la foto, kicillof los fundamentos
El conflicto verbal estalló el viernes, minutos después de conocerse el veredicto. Milei publicó un video desde Olivos donde cargaba contra «el inútil, imbécil e incompetente de Kicillof» y contra «la ladrona de Cristina». Horas más tarde, en cadena nacional, insistía: «Lo que parecía imposible, lo hicimos posible». El problema es que la demanda —originada por los fondos Burford y Eton Park— ya estaba perdida en primera instancia durante el gobierno de Alberto Fernández y el expediente que ahora triunfa se sustentó en los mismos argumentos jurídicos que redactó el equipo de Kicillof en 2012.
El gobernador, con tono de profesor que repite la lección por enésima vez, detalló la cronología: «El juicio comenzó en 2015, se profundizó con Macri, se perdió con Fernández y se gana ahora porque la apelación se apoyó en la ley que sancionamos nosotros». Traducción: Milei heredó un proceso que ya venía encaminado y cosechó el crédito mediático.

El riesgo de festejar con insultos
Kicillof apretó más: advirtió que los tuits fulminantes del Presidente pueden ser «munición gratuita» para los demandantes si deciden acudir a la Corte Suprema de EE.UU. «Cada vez que Milei dice que la nacionalización fue un error, les regala un argumento para pedir indemnizaciones», subrayó. La cifra habla por sí sola: si la defensa argentina fallara en la próxima instancia, el Tesoro debería desembolsar 16.100 millones de dólares, casi tres veces el déficit fiscal que heredó este gobierno.
Por eso, desde la provincia piden «prudencia diplomática». Traducido: dejar de festejar con gritos una batalla que aún no termina.
Ypf como escudo contra la volatilidad
Más allá del rifirrafe, Kicillof usó la conferencia para reivindicar el control estatal de la petrolera. «Cuando el barril se dispara afuera, acá el dolor llega a la nafta y al bolsillo. Tener YPF en manos nacionales es la válvula de escape para que la crisis no se descargue sobre el trabajador», defendió. El argumento resuena en una Argentina donde el litro de súper ya rozó los 400 pesos y el salario promedio se licúa mes a mes.
La estatización, recordó, permitió invertir 21.000 millones de dólares en Vaca Muerta, duplicar la producción de gas y reducir la dependencia de importaciones de combustible de 30.000 millones anuales a menos de 6.000. Datos que, según su visión, desmienten el mantra liberal de que «todo lo estatal es ineficiente».
El duelo político, entonces, no es solo por un fallo judicial: es por quién puede contar mejor la historia de YPF. Milei quiere que sea sinónimo de improvisación kirchnerista; Kicillof, de soberanía energética. Mientras tanto, los fondos buitre aguardan en la próxima esquina procesal, listos para aprovechar cualquier resbalón presidencial que les sirva de ariete. Porque en la pulseada por la petrolera más grande del país, la victoria definitiva todavía no se escribió.
