Koldo se atrinchera: pide al supremo que obligue a armengol y torres a mirarle a los ojos

A ocho días de que se abra el telón en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Koldo García ha lanzado una última carta que huele a pólvora y a desesperación: quiere que Francina Armengol y Ángel Víctor Torres se sienten frente a frente, levanten la mano y respondan bajo la luz incómoda de la crítica presencial. No le vale el “frío papel” que el alto tribunal les ha concedido para declarar por escrito; exige carne y hueso, gestos, tartamudeos, silencios.

La defensa denuncia un “relato de estanqueidad” que amputa su derecho a desmontar el núcleo de la acusación

Leticia de la Hoz, abogada del exasesor, ha firmado un recurso que atrapa por dentro: «No podemos repreguntar, no vemos la mirada que se desvía, no captamos el tic de un hombro que delata la evasiva». Es decir, sin interrogatorio real, el testimonio queda aplanado, despojado de matices, y la estrategia de la defensa queda a medio gas. El escrito que ha llegado a EFE este lunes lleva sello de urgencia: si el Supremo no cede, pide al menos un plazo extra para lanzar sus preguntas por escrito sin desvelar antes del turno contrario qué busca, qué sospecha, qué teme.

El tribunal, presidido por Concepción Espejel, ya autorizó la declaración escrita al amparo del artículo 412.2 y 703 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal: presidentes autonómicos en funciones y ministros pueden evitar la sala. Armengol y Torres lo solicitaron, y el Supremo dio el visto bueno. Pero Koldo necesita que ambos desmientan con voz viva que él les «ordenó» o «recomendó» adjudicar contratos millonarios de mascarillas a Soluciones de Gestión durante la pandemia. La Fiscalía sostiene que hubo una «intermediación privilegiada» desde el Ministerio de Transportes, entonces bajo el mando de José Luis Ábalos, y que las comunidades de Baleares y Canarias se doblegaron a esa presión.

19 Años y medio de cárcel apuntan ya al exasesor

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La petición de penas habla por sí sola: 24 años para Ábalos, 19,5 para Koldo y siete para el comisionista Víctor de Aldama. El juicio arranca el 7 de abril y el Supremo no suele dar marcha atrás cuando ya ha fijado el protocolo de testificales. Pero la defensa insiste: si Armengol y Torres no suben al estrado, quedará un agujero narrativo que la acusación podrá llenar con la versión del «favor político».

La jugada, vista desde la trinchera de Koldo, es arriesgada: retrasa el envío de las preguntas escritas y fuerza al tribunal a elegir entre mantener la comodidad de los poderosos o garantizar el contragolpe del acusado. Si el Supremo mantiene la formulación por escrito, la defensa habrá perdido una semana entera y se habrá delatado antes de tiempo. Si logra la comparecencia, tendrá su foto: Armengol y Torres bajo la luz de la sala, sin guion, sin cortapisas. La curiosidad de Koldo por verles la cara mientras hablan podría ser su última bala.