La afa se hunde en la zona roja: fraude fiscal y embargo de 350 millones

El fútbol argentino recibe hiroshima judicial: el juez Diego Amarante procesó a la Asociación del Fútbol Argentino y a su presidente Claudio Tapia por apropiarse de los impuestos que debían llegar al fisco. La sanción incluye un embargo de 350 millones de pesos y abre una grieta política con Javier Milei, que ya amenazó con “no poner un peso” mientras siga el actual comando.

La investigación arrancó por una denuncia de la dgi

La Dirección General Impositiva detectó que, entre 2017 y 2020, la afa desvió fondos de la seguridad social mediante facturas apócrifas y contratos simulados con empresas vinculadas a directivos. El resultado: casi 250 mil dólares que nunca llegaron a la AFIP. El juez habló claro: “No es una simple omisión, es un entramado para robarle al Estado”.

La resolución golpea a Pablo Toviggino, tesorero de la entidad, y a otros siete directivos que deberán presentarse cada quince días. La medida llega en el peor momento para Tapia, que ya enfrenta reclamos de clubes por la crisis económica y la salida de sponsors. “Estamos ante la posible decapitación del poder fútbol-argentino”, advierte un dirigente de Primera que prefiere el anonimato.

Milei cruzó al campo rival y pide cabeza

Milei cruzó al campo rival y pide cabeza

El presidente, hincha declarado de Boca, cargó la culata contra la AFA días atrás: “Hay que privatizarla, no puede ser un agujero negro”. Desde la Casa Rosada filtran que estudian retirar el aporte estatal anual de 900 millones de pesos y exigen auditoría externa. Tapia, mientras tanto, se aferra al cargo y promete apelar, aunque en los pasillos de Ezeiza ya se cocinan nombres para un Comité de Emergencia.

El fútbol argentino, que el mes pasado festejó la obtención de la Finalissima, vuelve a quedar expuesto por sus propias tripas burocráticas. Con la Copa América a la vuelta de la esquina y la sede de 2030 en juego, el escándalo fiscal podría costarle la sede del Mundial Centenario. La pelota, ahora, está en el tejado de los tribunales y de la política. Y el silbatazo final parece lejano.