La bala que mató al 'chino' en las gaviotas no buscaba al dueño: la teoría que la cevichería quiere sepultar
Filomeno Montenegro Yalán murió baleado en la puerta del restaurante más Instagram de Chorrillos mientras los clientes dentro seguían degustando su leche de tigre. Dos hombres de negro y con el rostro cubierto entraron a Las Gaviotas, apuntaron a los dueños y erraron. La bala que debía amedrentar a los empresarios acabó con la vida del parqueador que lleva 18 años guardando los autos de medio Lima gourmet.
La versión oficial que nadie se traga
El comunicado de Las Gaviotas llegó a las 2:13 de la madrugada del domingo, cuando el cuerpo de 'El Chino' todavía estaba en la morgue de Surquillo. “No fue extorsión”, repetían tres veces en un texto de 312 palabras que olía a abogados. Lo que no explicaban es por qué los atacantes preguntaron por la dueña antes de disparar ni por qué los meseros la escondieron en el baño de personal apenas escucharon los primeros truenos.
En la avenida Las Gaviotas, donde las casas cuestan más que un departamento en San Isidro, los vecinos saben que las balas no vienen de gratis. “Aquí se cobra derecho de piso desde que pusieron mesas VIP y influencers haciendo reels con corvina al estilo oriental”, cuenta un marinero jubilado que vive frente al restaurante. La Policía Nacional prefiere no hablar: hay un capitán que ya recibió una llamada desde el distrito más ojal de la capital.

El parqueador que se volvió estrella
Filomeno llegó a Las Gaviotas cuando el local todavía era un puesto de humitas en la esquina. Aprendió los nombres de los clientes, recordaba quién prefería su cerveza en vaso frosted y quién quería el ají en la mesa antes que en el plato. Los fines de semana se ponía su chaleco amarillo y bailaba reguetón mientras estacionaba los SUV de nuevos ricos. “Él era el alma del lugar”, dice una cocinera que prefiere no dar su nombre porque ya le advirtieron que no hable.
La dueña, que ahora viaja con escolta privado, publicó una historia en Instagram donde se la ve llorando junto a una foto del 'Chino'. Los comentarios están desactivados. En la cocina, los chefs cambiaron el playlist de salsa por música clásica: dicen que los espíritus se espantan con timbales. La corvina fresca sigue llegando a las 6 de la mañana, pero el parking está vacío: nadie quiere dejar su auto donde cayó el cuerpo.
La investigación avanza lento. Los testigos cambian de versión cada vez que un detective pregunta si alguien vio la patente de la moto en la que escaparon los sicarios. El caso está en manos de una fiscal que recién se recibió y que nunca antes había lidiado con un crimen donde la víctima era solo el daño colateral de una guerra que no le pertenecía. Mientras tanto, Las Gaviotas reabrió sus puertas con un nuevo guardia de seguridad que revisa bolsos y prohibe tomar fotos a la entrada. La fila de espera sigue siendo de 45 minutos. La gente olvida rápido cuando el ceviche está bueno.
