La bolsa mexicana cierra en verde pese a un año de turbulencias
El S&P/BMV IPC terminó el lunes 30 de marzo con una subida del 0,6%, cerrando en los 67.087,64 puntos. No es un dato espectacular sobre el papel, pero en un año que ha tratado a los mercados como a un boxeador en el décimo asalto, cualquier sesión en verde merece leerse con atención.
Una jornada con más recorrido del que parece
La oscilación del día lo dice todo: entre el mínimo de 66.728,97 y el máximo de 67.594,42 puntos, el índice se movió en un rango del 1,28%. Para quienes siguen de cerca la renta variable latinoamericana, esa amplitud refleja tensión real, no calma. Los operadores no estuvieron quietos.
La cifra habla por sí sola: en la última semana, el índice acumula una recuperación del 4,22%. Eso no es ruido estadístico. Es una corrección con músculo, la clase de rebote que empieza a cambiar el relato que los analistas venían construyendo sobre México desde enero.

El hueco con el máximo anual sigue siendo la herida abierta
Porque conviene no perder de vista el contexto más incómodo. El S&P/BMV IPC cotiza todavía un 6,3% por debajo de su techo anual, aquel 71.601,35 puntos que ya parece lejano. Recuperar ese nivel no será un paseo. Entre la presión del dólar, la incertidumbre en torno a la política monetaria de la Reserva Federal y las dudas internas sobre el ciclo económico mexicano, el camino hacia arriba está sembrado de obstáculos reales.
Lo que sí ofrece cierto alivio es la distancia respecto al suelo: un 4,6% por encima del mínimo anual de 64.134,90 puntos. El índice no está en caída libre. Está, más bien, buscando su sitio en un terreno que nadie sabe muy bien cómo cartografiar este año.

La volatilidad como estado permanente, no como excepción
Este 2025 ha normalizado lo que antes era la anomalía. Los mercados globales llevan meses funcionando bajo una presión sostenida que mezcla factores geopolíticos, decisiones de política monetaria y una desconfianza creciente de los inversores institucionales hacia los activos emergentes. México no escapa a esa lógica, aunque su bolsa haya demostrado esta semana una resistencia que no conviene subestimar.
El rebote del 4,22% semanal puede ser el inicio de una tendencia o simplemente el respiro antes del siguiente golpe. La diferencia entre una cosa y la otra la marcarán las próximas semanas, no los titulares de hoy.
