La bolsa mexicana despierta: peñoles y carso lideran un rebote que pinta la semana

Mientras Wall Street aún digiere la resaca bancaria, la bolsa mexicana de Valores abre la semana con un 0,6 % de ganancia que huele a oxígeno tras cinco semanas de sangría. El IPC se ancla en las 67.087 unidades y, de golpe, la plaza parece menos funeraria: 23 de las 35 emisoras terminaron en verde y el volumen rozó los 15.000 millones de pesos.

El pulso de los pesos pesados

El alza no es un milagro colectivo; tiene apellidos propios. Industrias Peñoles se dispara un 5,53 %, arrastrada por el precio del plomo y la plata. A su zaga, Grupo Carso —el juguete bursátil de Carlos Slim— repunta otro 5,18 %, como si el mercado decidiera perdonarle la debacle de los últimos meses. Bimbo, el pan de cada día, redondea el podio con un 2,55 % que sabe a consolidación.

El otro lado del espejo es Nutrisa, que se deja un 4,33 % en la sesión, y Axtel, que pierde terreno frente a la embestida de la fibra de América Móvil. La dualidad es brutal: mineras y conglomerados industriales ganan; retail y telecomunicaciones, no.

El peso, ese mirón inmóvil

El peso, ese mirón inmóvil

Curiosamente, el peso mexicano no se inmuta: cierra otra vez en 18,13 por dólar, como si la euforia bursátil no le llegara al bolsillo de los mexicanos. La paradoja se explica en dos palabras: remesas y petróleo. El crudo Brent se mantiene por encima de los 85 dólares y las transferencias desde EE.UU. siguen alimentando la cuenta corriente. Sin embargo, esa estabilidad es frágil: cualquier escalada en la Reserva Federal puede romper el equilibrio en horas.

En el acumulado del año, el IPC ya lleva un +4,32 %. La cifra parece modesta hasta que se la compara con el -12 % que arrastraban los mercados emergentes en conjunto. México, de momento, gana la pulseada regional sin alardes.

La semana que se insinúa

Los analistas de Banco Base advierten que el rally puede ser tan efímero como la primavera en la capital: la próxima reunión de la Fed —y su promesa de mantener tasas— será el termómetro real. En Actinver calculan que, si la inflación subyacente en EE.UU. repunta, los flujos de capital volverán a huir del riesgo latino. La frontera psicológica a vigilar: 66.000 puntos. Si el IPC la perfora, la euforia de hoy será un simple espejismo.

La lección del lunes: en la bolsa mexicana no existen los milagros, solo paréntesis. Y este, por ahora, huele a metal y masa de maíz.