La brecha que deja desprotegidos a los más pequeños

El último informe de los CDC pone en evidencia un fenómeno que los pasillos de los hospitales ya intuían: la vacunación infantil en EE.UU. se resquebraja desde la cuna. Entre los niños nacidos en plena pandemia (2021-2022) la cobertura contra la gripe cae 7,4 puntos, hasta el 53,5 %, y otras cuatro vacunas esenciales siguen la misma pendiente.

Cinco gotas en el mismo vaso

Cinco gotas en el mismo vaso

La hepatitis B pierde 1,8 puntos; el rotavirus, 1,7; el neumococo, 1,5; la Hib, un punto. Cifras que, aisladas, parecen migas, pero que suman un hueco por donde ya se cuela el sarampión: 2.144 casos en lo que va de 2025, el mayor brote desde la erradicación. El 93 % de los contagiados no estaban vacunados.

El mapa del riesgo no es neutro. Afroamericanos, latinos, niños en pobreza y quienes viven en zonas rurales arrastran porcentajes más bajos. El asiático es el único grupo que mantiene la cobertura por encima del 80 %. La hepatitis A, con un 46,8 % de doble dosis, y la propia gripe, con ese 53,5 %, son los puntos más bajos del calendario.

En el Departamento de Salud ya se huele la tormenta. La decisión de Robert F. Kennedy Jr. de desmontar la obligatoriedad de cuatro vacunas —rotavirus, influenza, meningocócica y hepatitis A— fue frenada en seco por un juez de Massachusetts el 16 de marzo. La Academia Estadounidense de Pediatría argumentó que el cambio «expone a la población a brotes prevenibles». El juez dio la razón, pero la duda ya campa.

El 1,2 % de los pequeños no ha recibido ni una sola dosis. Están a un pasito de la meta de 1,3 % que marca la línea roja epidemiológica. La brecha, en definitiva, no es solo sanitaria: es una grieta social que deja a los más vulnerables sin escudo. Y el virus, mientras tanto, acecha.