La capital asfixia coches: 17 horas de restricción para placas 5 y 6

Madrugan y ya están vetados. Desde las 5:00 de este lunes 30 de marzo, 3.2 millones de conductores con placas terminadas en 5 y 6 —y engomado amarillo— no podrán moverse por la urbe hasta las 22:00. La megalópolis les cierra el paso para ganarles aire a sus propios pulmones.

El programa, que nació en 1989 como un parche de emergencia y hoy se ha convertido en un cateterismo urbano, suma desde julio pasado dos valles más a su radio de fue: Toluca y Tianguistenco. En total, 46 municipios entre CDMX y Edomex conviven con el mismo candado diario.

Por qué hoy duele más

La medida no es un capricho de la Secretaría del Medio Ambiente. La ciudad ha inhalado niveles de PM2.5 3.5 veces superiores a lo que la OMS considera seguro. Cada microgramo de esa pelusa cancerígena que nos ahorremos equivale a menos gasto en neumonías, infartos y muertes prematuras. El Hoy No Circula es, en teoría, un válvula de escape para evitar que el Valle de México termine convertido en un horno de microplásticos y hollín.

Pero hay un detalle que nadie menciona en el comunicado oficial: los hologramas 0 y 00 —esos que presumían verificación limpia— también pueden ser suspendidos cuando la CAMe decreta contingencia. Es decir, el mismo gobierno que te entregó el pase verde puede quitártelo de la noche a la mañana si el aire se pone peor.

El mapa del desplazamiento forzado

El mapa del desplazamiento forzado

La lista de alcaldías y municipios bajo castigo lee como un censo de la pobreza urbana: Iztapalapa, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán. Barrios donde el transporte público es un infierno de sobrecupo y donde, por tanto, el auto particular es menos lujo que necesidad. El poder político sabe que la multa —20 a 30 veces la UMA, entre 2 000 y 3 000 pesos— golpea más duro en los bolsillos que ya no alcanzan para la canasta básica.

Los únicos libres de pecado son los eléctricos, los híbridos categoría I y II, los que portan la calcomanía de “auto antiguo” y los que lucen el preciado holograma “EXENTO”. Un club exclusivo que, en la práctica, reproduce la desigualdad sobre cuatro ruedas: mientras más caro tu coche, más probable que no tengas que dejarlo en casa.

El domingo, la tregua

El domingo, la tregua

El único día en que la urbe respira sin reloj es el domingo. Ese día, la ciudad se entrega a los ciclistas, a los paseantes y a quienes no pueden pagar el corralón. Es una pausa que dura exactamente 24 horas, antes de que el lunes vuelva a convertirse en un ajedrez de placas y engomados.

Mientras tanto, la CAMe prepara su siguiente jugada: el Doble Hoy No Circula, la carta de emergencia que puede caer cualquier mañana si el índice de ozono o PM2.5 trepa el dedo medio a los cielos. La ciudad aprendió a vivir así: con el miedo pegado al espejo retrovisor y la certeza de que, si el aire no mata, la multa lo intenta.