La captura de 'menny' revela la guerra oculta en sonora tras la fuga de su jefe

Francisco Manuel “N” ya no corre por los caminos de Ímuris. Apodado Menny, este hombre que saltó de escolta a segundo al mando de Los Salazar cayó el 28 de marzo tras una persecución que dejó un cadáver en la cuneta y dos arrestos que nadie vio venir. La Fiscalía lo presenta como “objetivo prioritario”; en la sierra lo conocían como el operador que trasladaba armas y cadáveres con la misma frialdad.

Balacera en terracería: el día que menny perdió la llave del territorio

Los agentes de la AMIC apenas iban a revisar una camioneta sospechosa cuando las ráfagas de AK partieron el silencio. El conductor aceleró, la polvareda lo envolvió, y el vehículo terminó estrellado contra un muro de piedra. Un sicario quedó tendido junto al volante; Menny y su compañero Omar “N” intentaron perderse entre la espesura, pero la sierra ya no es refugio cuando el enemigo vuela en helicóptero. Minutos después, ambos estaban esposados y sangrando. La clave del arresto no fue la inteligencia de gabinete: fue la puntería de un agente que decidió no esperar refuerzos.

La lista de cargos contra Menny parece inventada para espantar: secuestro con resultado de muerte, tentativa de homicidio contra ocho personas —entre ellos menores— y narcomenudeo en plena carretera 15. La primera orden de aprehensión data de 2022, cuando encontraron a su víctima en una fosa con tres balas en la nuca. La segunda, de febrero pasado, lo señala como jefe de la célula que controla Ímuris desde que “El Ponchis” —Salu Francisco Hernández Tenorio— saltó la barda del Cereso 1 de Hermosillo la noche del 4 de mayo.

La fuga que desató la purga interna

La fuga que desató la purga interna

La fuga de El Ponchis no fue cinematográfica: naden por túnel ni helicóptero en la azotea. Fue una puerta abierta, una camioneta sin revisar y cuatro guardias que ahora están tras las rejas. El millón de pesos de recompensa se duplicó, pero el líder de Los Salazar sigue campando por Sáric, Altar y Magdalena. Su ausencia dejó un vacío que Menny intentó llenar, pero la plaza ya ardía: Los Chapitos crearon Los Mata Salas para exterminar a los exsocios, y la guerra por la ruta de fentanilo a Estados Unidos se cobró 47 vidas en lo que va del año.

En Ímuris, los comerciantes cierran a las siete y los jóvenes ya no frecuentan los bailes del fin de semana. La detención de Menny no devolverá la tranquilidad; solo exhibe la grieta: sin El Ponchis, la célula se atomizó en comandos que cobran piso hasta a los vendedores de garnachas. La Fiscalía promete presentar a los arrestados en las próximas horas ante el juez. La apuesta es que la cadena perpetua sirva de escarmiento; la realidad es que en la sierra ya hay otro Menny esperando turno.