La carretera de la muerte: semana santa pondrá a 17 millones de conductores al borde del abismo

El asfalto ya huele a incienso y gasolina. En la A-5, una fila de faros rojos palpita como un rosario de emergencia. La DGT acaba de abrir el telón de la Semana Santa 2025 y, con él, la cuenta atrás de los 460 muertos que, en promedio, se lleva este drama anual desde 2015. El viernes a las 15:00 arranca el dispositivo; a esa misma hora, miles de familias decidirán si su viaje acaba en la playa o en la depresión de un airbag.

La hora en la que la muerte elige asiento

El Domingo de Ramos no es solo olivo y procesión. Es el día en que la fatalidad se disfraza de retrovisor: un 8% de los accidentes con víctimas termina en ataúd, la tasa más alta del calendario. La culpa no es teológica; es química: asfalto tibio, volantes que vibran de prisa y WhatsApps que parpadean como cirios. En los últimos nueve años, el patrón se repite con precisión de misa: viernes y sábado previos al festivo, la carretera convencional se convierte en tramo de saca. Rectas que parecen seguras engullen 7 de cada 10 coches que se salen. Curvas que invitan al adelantamiento terminan en alcance: el coche de delante no era lento, era un obstáculo que nadie vio.

La DGT promete 11.000 agentes, dron sobre la M-40 y carriles reversibles que desviarán el tráfico como si fuera agua en un canal. Pero la red contiene un agujero: los 4,3 millones que se muevan este fin de semana encontrarán obras paradas, pero no distracciones suspendidas. El móvil sigue vibrando, la prisa sigue siendo el copiloto más letal.

Cómo huir del rosario de faros

Cómo huir del rosario de faros

La salida es posible, pero duele: madrugar hasta antes del alba. Las 6:00 del sábado son una isla de asfalto casi vacío; a las 9:00 ya late la cola del infierno. El miércoles 1, la tarde será un infierno con cuota de iones de escape: evitar las 16:00-20:00 es tan útil como ponerse el cinturón. El truco no es secreto: la DGT subirá a X (@informacionDGT) el mapa del dolor en tiempo real; el 011 atenderá gritos de auxilio y de aburrimiento. Pero nadie llama para avisar de que el verdadero radar es el que llevan dentro: el que detecta cuando el cansancio pesa más que el volante.

El año pasado, 33.000 heridos regresaron con el yeso como souvenir. La mayoría venía de carreteras sin peaje, de esas que el navegador marca en amarillo y que el ahorro convierte en ruta rápida. La Fundación Línea Directa ya ha dibujado el mapa: la N-340, la A-92 y la N-634 serán los escenarios del suspenso. Si el destino es Andalucía, olvídate del atajo; la A-4 será un rosario de retenciones que rezará por ti.

El coche eléctrico, promesa verde, no baja la tensión: su silencio es tan letal como el ruido del diesel. El 90% de los que piensan comprar coche apostará por batería, pero la DGT no ha inventado el cargador que evite la distracción. La innovación llegará cuando el asfalto deje de ser un cementerio provisional.

La Semana Santa empieza en la A-5 y acaba en la playa, en la montaña o en la UVI. La liturgia es la misma: abrir los ojos, bajar el móvil y recordar que el trayecto más barato es el que no se paga con sangre. El 6 de abril, a medianoche, el dispositivo se apagará y la cifra definitiva quedará grabada en el asfalto. Será un número, no un nombre. Y alguien, el año que viene, volverá a preguntarse a qué hora salir para no encontrarse con ese número.