La carretera se atraganta: 4,3 millones de coches colapsan la a-6 y dejan madrid en jaque
Madrid despierta con la garganta cortada. La A-6, esa arteria que lame la capital por el noroeste, se ha convertido en un tapón de 8 kilómetros entre Torrelodones y Las Rozas. El regreso del primer fin de semana de Semana Santa ha dejado 4,3 millones de desplazamientos y un sabor agridulce en los conductores: el de la gasolina quemada y las horas perdidas.
El domingo negro de la a-6 y la costa malagueña
Mientras los madrrileños soñaban con la siesta, la DGT contabilizaba dos golpes en la provincia de Málaga. Un par de accidentes en la A-7, a la altura de Estepona, han tejido 2,5 km de coche al coche en dirección Marbella. La imagen es la de siempre: turistas con la camisa abierta, niños dormidos en el asiento trasero y el aire acondicionado al máximo mientras el termómetro ronda los 24 °C en la Costa del Sol.
El otro susto ha venido de la A-4, en Toledo. Allí, un choque en Tembleque ha cerrado el carril derecho sin heridos de gravedad, pero sí con la ansiedad de quien ve cómo el kilómetro 68 se convierte en un parking improvisado. La DGT ha activado el protocolo de carril reversible, pero el daño ya estaba hecho: el tiempo se escurre entre ruedas y protestas.

Cuando la nieve también juega sucio
La meteorología ha decidido sumarse al caos. 22 carreteras amanecieron este domingo cubiertas de blanco o bajo la amenaza del hielo. Asturias, Cantabria, Navarra, Huesca, Cataluña, Salamanca, Granada y La Palma aparecen en la lista negra. Ocho vías han dicho basta y han cerrado. En Navarra, la NA-137 en la frontera con Francia, en Isaba, corta el paso a los que buscan el Pirineo. La NA-2011 en Pikatua y la NA-2012 en Irati hacen lo propio. En Lleida, la C-28 a su paso por Salardú se ha quedado muda. En Candelario (Salamanca), la DSA-191 duerme bajo la nieve. Y en Asturias, la L-N8 en El Quempu ha dicho hasta aquí.
La DGT ha pedido precaución, pero la precaución no se come. Los conductores se enfrentan a un domingo de equilibrio entre el pedal del freno y el deseo de llegar. La operación especial de Semana Santa, que comenzó el viernes a las 15:00 h, finaliza esta medianoche. Entre tanto, los 4,3 millones de desplazamientos han dejado un reguero de horas perdidas, maletillas abiertas y café frío en las áreas de servicio.
La lección es clara: la carretera no perdona. Ni el domingo, ni la Semana Santa, ni la excusa de la vuelta. Madrid ya sabe que la A-6 puede ser su peor enemiga. Y la nieve, la que más, se ha colado en la fiesta.
