La casa blanca responde al papa: que dios escuche las balas
La Casa Blanca ha convertido el sermón pacifista de León XIV en un acto de fe militar. Karoline Leavitt, portavoz de la presidencia, defendió este lunes que pedir oraciones por los soldados que bombardean Irán es «un acto noble» y rechazó la reprimenda papal de ayer, cuando el Pontífice gritó desde San Pedro: «¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!».

La guerra entra al catecismo
La frase de León XIV —«Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra»— cayó en Washington como una hostia invertida. Leavitt, 27 años y primera vocera millennial de la Casa Blanca, contratacó sin pestañear: «Nuestros presidentes han recurrido a la oración desde 1776». Traducción: el rugido de los F-15 también es un salmo.
El gesto del Vaticano llega cuando Irán ya suma 3.200 muertos por los ataques estadounidenses y Teherán promete «respuesta en la hora de la plegaria». Mientras, en los cuarteles de Qatar los capellanes distribuyen rosarios de paracord y los mandos graban vídeos para TikTok bendiciendo drones.
Lo que nadie cuenta es que la contrarréplica teológica de Washington forma parte de un guión mayor: elevar la pulsión bélica a liturgia nacional. Si la guerra es oración, el enemigo es herejía y cada bombardeo un acto de contrición.
La secretaria de prensa remató: «Hablen con los militares: agradecen las oraciones». La cifra habla por sí sola: el Pentágono ha encargado 1,2 millones de biblias camufladas para este año. La última edición incluye el Salmo 144: «Bendito el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la batalla».