La 'cigarra' revolotea ya por 25 estados de ee.uu. y acecha a méxico
La BA.3.2 —bautizada 'Cigarra' por su zumbido incesante— ha pasado de ser un rumor sudafricano a un pasaporte sin visado: 25 estados estadounidenses ya cuentan sus secuencias y el mapa latinoamericano titubea. La pregunta no es si saltará la barda, sino cuándo.
El linaje nació en Pretoria a finales de 2024, hijo mimado de Ómicron, y arrastra 38 mutaciones en la proteína spike. Eso basta para que los laboratorios levanten cejas: no necesita ser más letal; le alcanza con ser más escurridiza. El virus ha leído el manual de la inmunología y decidió pasarse a la siguiente página.
La velocidad importa más que la virulencia
Los CDC detectaron la primera huella en junio de 2025, en un turista que aterrizó en Atlanta procedente de Ámsterdam. Diez meses después, las plantas de tratamiento de aguas residuales de Texas, California y Nueva York repiten la misma secuencia genómica como un eco. La circulación sigue siendo baja, pero la pendiente es exponencial: cuando las aguas negras hablan, los hospitales aún guardan silencio.
México, por ahora, aparece en la lista de los que faltan. El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) no reporta casos confirmados hasta el 31 de marzo de 2026. La frontera, sin embargo, es una línea dibujada con tiza. El paso de la 'Cigarra' por Brasil, Argentina y Chile suena como un preámbulo que nadie quiere leer en voz alta.

La vacuna no ha muerto, solo ha envejecido
Los anticuerpos inducidos por dosis previas reconocen a medias esta versión retocada del virus. El escape inmunitario es parcial, no total. Los datos preliminares de Johannesburgo muestran que quienes recibieron el refuerzo bivalente en 2025 tienen cinco veces menos probabilidad de necesitar hospitalización. La vacuna no frena la infección, pero sigue amortiguando la caída.
La clave está en la tercera dosis —o la cuarta, si se cuenta desde el esquema primario— y en la rapidez con que los laboratorios ajusten la fórmula. La OMS ya advirtió: la 'Cigarra' es solo una nota en un concierto que no ha terminado. El próximo movimiento podría sonar más agudo.
La lección es vieja, pero se repite como un estribillo: vigilancia genómica, ventilación, mascarilla en espacios cerrados y prudencia. La 'Cigarra' no grita; susurra. Y ya se escucha en 25 estados. El resto del continente está a medio compás de distancia.