La cop15 salva 40 especies migratorias, pero su presupuesto se ahoga

Campo Grande acaba de cerrar la mayor cita mundial para aves, tortugas y ballenas que cruzan fronteras. El resultado: 40 nuevas especies en la lista de protegidos, seis corredores marinos para aves y un plan global para salvar a la avutarda. El problema: el fondo que debe mover toda esta maquinaria crece por debajo de la inflación. SEO/BirdLife resume la jornada con una frase que retumba: «La seguridad de la humanidad no se construye con más misiles, sino con más aves migratorias conectando continentes».

El samarcanda que se queda sin gasolina

La Convención sobre Especies Migratorias (CMS) acordó en 2020 su Plan Estratégico Samarcanda, una hoja de ruta para frenar la pérdida de vida silvestre móvil. A cuatro años de esa promesa, el presupuesto de la propia CMS apenas ha subido un dígito. Asunción Ruiz, directora de SEO/BirdLife, avisa: «Los Estados firman resoluciones, pero los técnicos llegan a las oficinas y no hay sobre para pagar los vuelos». La ONG calcula que, con la inflación acumulada, la dotación real ha decrecido un 8 %.

El anuario de la cumbre brasileña suena a éxito: 39 resoluciones, 16 acciones concertadas, 9 planes de acción y la creación de las Áreas Internacionalmente Importantes para Rapaces (AIIR). Sin embargo, la lista de ausentes es larga. Potencias del norte global enviaron delegaciones reducidas y algunas naciones del sur ni siquiera registraron a sus expertos. Juan Carlos Atienza, jefe de Incidencia de SEO/BirdLife, pone la cuenta: «Mientras la avutarda común pierde un 34 % de población cada década, avanzamos paso a paso en reuniones de cuatro días cada tres años».

España, entre los corredores críticos

España, entre los corredores críticos

Por primera vez el mapa oficial incluye rutas marinas para aves. El Atlántico Este, que roza Galicia, Andalucía y Canarias, aparece trazado en rojo: crucero de más de cinco millones de aladas que viajan entre Europa y África. El reconocimiento obliga a compatibilizar parques eólicos marinos, redes de pesca y rutas de cruceros con el vuelo de cormoranes, charranes y falaropos. El tratado también abre la puerta a la designación de áreas protegidas en alta mar, un expediente que España co-lidera dentro del Tratado de Alta Mar aprobado el año pasado.

El plan aprobado para las avutardas —común, sisón y hubara— fija metas nacionales de agricultura extensiva, cables eléctricos marcados y compensaciones a granjeros que mantengan pastizales sin transformar. La hubara canaria, con 25 parejas censadas, se ha convertido en el símbolo de lo que puede fallar: su hábitat queda fuera de la red Natura 2000 y los fondos de la CMS no llegan a financiar ni un solo censo adicional.

El plazo que se acaba en 2030

El plazo que se acaba en 2030

Los compromisos globales de biodiversidad fijan como fecha límite este mismo decenio. La COP15 de la CMS ha sumado buenas intenciones, pero la velocidad sigue siendo de tortuga cuando las especies exigen ritmo de guepardo. SEO/BirdLife anuncia que publicará un semáforo anual: verde si los planes se ejecutan, rojo si siguen en el cajón. «No necesitamos más diagnósticos, necesitamos mecánicos que aprieten tuercas», sentencia Atienza mientras guarda el cuaderno de campo. La frontera entre el discurso y el vuelo real de las aves mide exactamente mil doscientos euros: el coste de un transmisor GPS que la organización pide ahora a los ministerios. El cielo, dicen, ya no admite más excusas de papel.