La costa verde se rinde: cierran 5 km clave tras oleaje anómalo y choques en cadena
La Costa Verde ya no es ruta. A las 6:15 de la mañana un agente de serenazgo levantó la barrera y convirtió en callejón sin salida los 4,8 km que unen La Punta con Chucuito. El mar se llevó el asfalto, las rocas rodaron como dados y la Municipalidad del Callao firmó el cierre que nadie quería leer: emergencia por riesgo inminente de muerte.
El tramo inaugurado en 2022 como obra estrella del gobierno regional hoy parece un set de desastre natural. Las olas de dos metros que ayer azotaron el malecón dejaron a la vista lo que los informes técnicos callaban: barandas sin reflectores, taludes sin contención, drenaje sin rejas. Un conductor de mototaxi resume la escena: «Parece que el mar pidió la vía de regreso».
El oleaje que desnudó la obra
La Dirección de Hidrografía y Navegación advirtió el fenómeno hace una semana, pero la alerta quedó en un PDF olvidado. Entre el 31 de marzo y el 5 de abril el litoral centro-sur recibirá olas de fondo de hasta 2,5 metros. El 1 de abril, día pico, el mar entró tanto que los guardavidas encontraron piedras de 30 cm sobre el carril rápido. Fue el golpe de gracia para una vía que ya acumulaba tres choques múltiples en quince días.
Carlos Arana, portavoz de la comuna, confiesa entre resignación y bronca: «No hay presupuesto para limpieza permanente. Cada vez que hay marea alta, el Pacífico nos envía la factura». La factura, en números, es 18 millones de soles sin ejecutar en mantenimiento desde la entrega de la obra.

El último intento de salvar la autopista del mar
La municipalidad ya no quiere ser solo mensajera del desastre. Ayer envió al Gobierno Regional del Callao un oficio formal para asumir la administración total del tramo. El objetivo: auditar cada centímetro, reemplazar el pavimento flexible por hormigón armado y colocar barreras New Jersey con doble capa reflectiva. La respuesta, por ahora, es silencio.
Mientras tanto, 1 200 conductores diarios tendrán que desviarse por Av. Sáenz Peña, una arteria que ya colapsa con 35 minutos de demora promedio. El GPS se vuelve loco: «Ruta alterna: 42 minutos más». La frase duele más que el tráfico.
La Costa Verde fue presentada como la vía que acortaría el tiempo entre la capital y el puerto. Hoy acorta vidas. El cierre, dicen los ingenieros, puede durar entre seis y nueve meses si el dinero llega. Si no, el mar seguirá reclamando su trozo de asfalto cada noche. Y la próxima vez, advierte un pescador de La Punta, «las olas no avisan».