La dgt activa 33 radares que multan ya: mapa de las nuevas trampas para semana santa
Desde el 27 de febrero el margen de maniobra se acabó. Treinta y tres radares que hasta ayer solo parpadeaban como aviso estallan ahora en multas reales: 20 fijos y 13 de tramo esparcidos por la geografía española, listos para cobrarse cada kilómetro de exceso. La Dirección General de Tráfico ha puesto el cronómetro en rojo a escasos días de la Semana Santa, el primer gran éxodo vacacional del año.
La red se cierra: de madrid a canarias, nadie se libra
En la Comunidad de Madrid la M-601 y la M-100 estrenan postes con ojos; la M-501 duplica la apuesta con dos controles de tramo que median cada segundo entre los puntos 42 y 46. Galapagar suma el suyo, un radar municipal que lleva meses incubando polémica entre los vecinos. Castilla y León duplica la dosis: cuatro tramos de radar en Ávila, otro en la CL-623 de León, la SG-205 en Segovia y la VA-30 en Valladolid. El norte se blinda: Cantabria coloca tres fijos, Asturias dos y Galicia se apunta con otro par en la N-550 y la VG-20. Al sur, Málaga estrena dos tramos en la A-355 y Sevilla fija la mira en la A-8077. Ni Canarias se escapa: Gran Canaria y Tenerife suman tres dispositivos que ya vigilan el asfalto volcánico.
La promesa es clara: no se busca recaudar, sino contener. La DGT insiste en que cada kilómetro por hora de más multiplica la energía del impacto. El 24 % de los muertos en carretera llevaba prisa en el carné. Solo en 2024, 307 vidas se apagaron por exceso de velocidad. La cifra habla por sí sola: cada radar es una apuesta por llegar a casa.

El móvil, nuevo enemigo peatonal
Mientras los motores rinden cuentas, los pies también. La campaña que estrena hoy la DGT lleva por lema «No quieres perderte nada y terminas perdiéndolo todo». El mensone va dirigido al peatón que cruza mirando la pantalla. Uno de cada tres lo hace. El móvil distrae 3,5 segundos, tiempo de sobra para que un coche a 50 km/h recorra el largo de una piscina sin que el peatón levante la vista. La campaña costará 975.000 euros y se verá hasta el 13 de abril en TikTok, Spotify y las pantallas de las estaciones de servicio.
Lo que nadie cuenta es que detrás de cada nuevo radar hay un técnico que ha perdido la cuenta de accidentes. En la N-403, donde se estrenan dos tramos de control, los vecinos de Sanchidrián llevan años pidiendo reducción de velocidad. Ahora la tienen, pero a cambio de una multa. La ironía es servida: la tecnología que salva vidas se financia con las que se arriesgan.
El 122 es el número que cierra el plan. Ese es el total de radares que la DGT promete tener en servicio antes de que finalice 2026. Quedan 89 por estrenar. La apuesta es de las gordas: 89 oportunidades más de frenar antes del golpe. Porque la velocidad no mata, pero deja de ser una cifra cuando alguien no llega a destino.