La gasolina roza los 29 pesos en nuevo león y nadie avisa

Esta madrugada la Magna se despide de los 24 pesos y la Premium ya roza los 29 en las grifas de Monterrey. El litro de diésel cuesta 28.209 pesos, más caro que la gasolina de alto octanaje, y la señal de alarma no llega por radio ni por apps: llega cuando el surtidor ya despacha y el display marca un número que no cuadraba ayer.

La Comisión Reguladora de Energía (CRE) —ahora convertida en la Comisión Nacional de Energía (CNE)— publicó los precios de este domingo 30 de marzo y la región metropolitana amaneció con un diferencial de casi cinco pesos entre el combustible básico y el Premium. La brecha no es un capricho: es el resultado de una fórmula que mezcla el precio internacional del crudo, el tipo de cambio, el costo de logística desde Tula o Salamanca hasta la frontera norte y los márgenes que fija cada gasolinera bajo el amparo de un permiso que la propia CNE renueva sin discusión pública.

De la cre a la cne: cambio de nombre, misma opacidad

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La desaparición de la CRE en marzo de 2025 no alteró el mecanismo de ajuste diario. La CNE heredó las mismas bases de datos, los mismos permisionarios y la misma obligación de subir los precios a su portal antes de las cinco de la mañana. Lo que no heredó fue la costumbre de avisar: los boletines de prensa desaparecieron y ahora el consumidor debe revisar la página o confiar en la app de Profeco, que actualiza cuando le place.

El Acuerdo A/041/2018 sigue vivo. Es el texto que obliga a las estaciones a exhibir el costo por litro en letras claras y a reportar cualquier cambio en tiempo real. En la práctica, la letra pequeña del surtidor se convierte en el último reducto de transparencia: si no miras, no te enteras.

El gobierno de Claudia Sheinbaum firmó en enero un pacto con cámaras empresariales para mantener la Magna “por debajo de 24 pesos”. La frase quedó escrita en un acta sin sanciones ni mecanismo de control. Hoy la promesa se rompe en 16 de los 50 municipios de Nuevo León y la frontera con Texas funciona como espejo: si el galón sube en Laredo, al día siguiente sube en Anáhuac y, en cascada, en Escobedo y San Pedro.

La inflación lo sabe. El INEGI publicó el viernes que el transporte particular representa el 14 % del gasto de las familias regiomontanas y que cada peso que sube la gasolina arrastra 35 centavos en precios de alimentos perecederos. El conductor promedio carga 45 litros por semana; el incremento de esta semana le resta 180 pesos mensuales del presupuesto, el equivalente a dos kilos de carne molida o la colegiatura de una escuela pública de tiempo parcial.

La historia no termina en el surtidor. El diésel a 28.209 pesos encarece el flete de las verduras que llegan de Tamaulipas y el azúcar que viene de Veracruz. El transportista no negocia: pasa el aumento al mayoreo y el mayoreo al consumidor antes de que termine la quincena. La cadena se completa en la cocina de cada casa, donde el precio del combustible se disfraza de kilo de tomate.

La CNE podría transparentar la fórmula que mueve los precios, pero prefiere publicar solo el resultado. La Secretaría de Energía podría obligar a Petróleos Mexicanos a revelar el costo real de refinación, pero respeta la “autonomía técnica” del nuevo regulador. La Profeco podría multar a las gasolineras que no actualizan sus precios en la vía pública, pero sus inspectores andan ocupados revisando el peso de los polleros en los mercados.

Mientras tanto, el monitoreo queda en manos de los apps ciudadanas: GasolinaMx, Gasoapp, Litro por litro. Son desarrollos hechos por estudiantes de la UANL que refrescan los datos cada hora y permiten al usuario denunciar con una captura de pantalla cuando la bomba marca más que la tabla oficial. La denuncia no genera multa, pero al menos deja rastro.

El próximo ajuste sale a las 00:01 del lunes. Nadie garantiza que la Magna vuelva a bajar. La apuesta del gobierno es que el crudo mexicano se estabilice en 65 dólares el barril y que el tipo de cambio no rompa los 18 pesos por dólar. Si alguna de las dos variables se dispara, los 29 pesos de hoy serán el recuerdo barato del mes de marzo.

La lección es ruda: en Nuevo León el precio de la gasolina ya no es noticia, es un estado del tiempo que hayes revisar como quien mira la temperatura antes de salir. La diferencia es que la lluvia se anuncia con radar y el aumento de la gasolina llega sin paraguas.